Reflexiones: Como es arriba, es abajo.

Siguiendo con mis lecturas metafísicas, me doy cuenta que cada día, los conceptos que he leído en alguna época de mi vida van apareciendo por si solos, sin necesidad de analizarlos, sin hacer un plan preconcebido para llevarlos a cabo. Sin recetas previas.

En un principio, por esa costumbre o vicio que implica usar el raciocinio en todo momento, trataba de recordar esos conceptos, los repetía y buscaba relaciones con los hechos de la realidad. Luego tome cierta distancia, intenté de no estar pendiente de lo que había leído, simplemente seguí viviendo con normalidad y seguramente esas semilla del conocimiento, se mezcló son los sentimientos, con los sentidos, con el Ser. Dentro de esa combinación mágica comenzó a fluir la aplicación de los principios aprendidos.

como es arriba es abajo

Lo más curioso es que siempre estuvieron, en todo momento. Solo se trataba de despertar, de tomar conciencia, de dar luz a la oscuridad y ver más allá de lo físico, tal cual dice la definición de metafísica: “es todo aquello que está más allá de lo físico”.

Y si bien, cada realidad o situación contiene la aplicación de todos los principios o leyes, muchas veces, para una mejor comprensión se los puede analizar en forma parcial.

En esta ocasión me quiero ocupar de la ley de la correspondencia. Dicha ley dice “Como es arriba, es abajo”. Así de simple. Como es en el alma es en el cuerpo. Como es en el pensamiento es en los hechos.

Hay una suerte de hard y soft que son equivalentes. Hay una proyección de nuestro Ser en nuestros actos. Por lo general el mensaje que recibo es de arriba hacia abajo, es decir, analizo las consecuencias materiales de las causas espirituales.

Pero hoy por hoy, luego de tanto germinar el tema, me doy cuenta que también puede ser al revés.  La proyección o el reflejo puede ser de abajo hacia arriba. Desde lo material a lo espiritual, inclusive en cuestiones que en apariencia no tienen nada que ver con situaciones personales, viendo mas allá de la simple acción, hay un mensaje oculto.

Siguiendo con el análisis, venía pensando en el amor a uno mismo, en el amor a los objetos o posesiones y en la devolución que tenemos en la vida, producto de esas acciones.

Si bien, en esta caso, estas situaciones van acompañadas por otras leyes como había dicho antes, en especial con la ley del karma, o las consecuencias de nuestras acciones (causa efecto), la correspondencia en esta caso está en las comparaciones de los hechos que les voy a mencionar.

Paso a contarles: De una charla circunstancial, alguien me preguntó por qué limpiaba, por qué pasaba el trapo a los muebles o barría el piso, si a la simple vista del observador no hay suciedad.

Y si bien puede parecer una actitud obsesiva, como dicen los profesionales psicólogos un TOC, sin querer tener respuestas para todo, traté de buscar una respuesta práctica y filosófica al mismo tiempo. Y se me ocurrió contestar que limpiar es parecido a meditar.

Sabemos que cuando meditados limpiamos el alma, llegamos hasta los más profundo de nuestro Ser, hablamos con Dios, cualquiera sea la creencia. Y se me ocurrió pensar si debemos meditar solo cuando estamos mal o si tenemos que hacerlo todos los días.

Meditar cuando estamos mal, implicaría tratar de sacar los males que se van enquistando en nuestra alma en forma inconsciente. Meditar todos los días implicaría impedir que los males ingresen. Es fortalecer el espíritu para poder vivir mejor.

Siguiendo con la limpieza de los objetos, además de que a la estética un objeto limpio luce mejor que uno sucio, me doy cuenta que un piso con una pasada de cera evita que se ensucie o se marque; un mueble con un buen lustre, evita que se raye, casi diría que la tierra puede ser sacada con mayor facilidad, no se pega, no mancha ni oscurece esos objetos. Eso se logra limpiando a diario.

Meditando a diario evitamos que nuestra alma se raye, se ensucie y se oscurezca.

La ley de la correspondencia, “como es arriba es abajo”. Esta es la relación que hallé entre los muebles, los objetos y el alma. Entre la limpieza y la meditación.

La meditación no es ni mas ni menos, que la limpieza del alma.

ALFREDO LEGNAZZI

Periodista – Escritor

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