Reflexiones: Buscando la alegría

Probablemente ya lo haya comentado en otras oportunidades, lo de ese extraño idilio que tengo con las épocas, los tiempos y los sucesos del pasado, pero como todas las temáticas tiene su propio universo de posibilidades. Ese romance tiene muchos matices diferentes y algunas veces sirve como un acto de evocación nostálgica, otros como una simple referencia histórica por ser un testigo de esas épocas. Otras como en este caso, simplemente apunto a rescatar valores que parecen guardados y olvidados por el hecho de haber pasado el tiempo y tener la sensación de que nunca existieron. Y de hecho son recuerdos que puesto nuevamente en el centro de la escena me reconfortan y me permiten seguir adelante.

descarga

Yendo al tema, me considero buen autocrítico de mis defectos y también auto elogiador de las que creo son mis virtudes, esta esa manía de guardar objetos o cosas, que pueden tener escaso valor material, pero por haber aparecido en algún momento trascendente en la vida han adquirido seguramente un valor espiritual significativo.

Dentro de las supuestas virtudes, también elogiada por otras personas está ese gran caudal de memoria, de hechos impensados, que no encierra solo relatos de hechos sino todo aquello que pueden percibir los sentidos: imágenes, sonidos, voces, perfumes, olores, lugares etc.

Más aún aquello que representa una época que ha culminado y que se ha prolongado por algún tiempo o aquellos de momentos importantes e irrepetibles.

Muchas veces trate de desandar aquellos caminos y volver sobre mis pasos para recuperar esos sonidos, imágenes o perfumes, pero me dí cuenta que son únicos e irrepetibles y en ese intento de recuperar aquel andar surgían otras situaciones nuevas, tan buenas o mejores que las anteriores en las que participaban nuevos protagonistas, y viví situaciones llenas de espiritualidad y sentí ese enorme placer de disfrutar de la vida.

images

A veces el vértigo de los sucesos que van ocurriendo unos tras otro me da poco margen para pensar y los recuerdos no tienen cabida ni lugar. Solo en los momentos de paz y tranquilidad, en que aflora la reflexión esas imágenes vuelven a mí.

Si tuviera que enumerarlas no terminaría nunca. Siempre va apareciendo un recuerdo y a raíz de ese surge otro ya si. Algunos son alegres, llenos de felicidad y otras no tanto. Pero todo son parte de la vida. Es como si viera una película de mi biografía, forjada de momentos buenos y malos.

Es por eso que cada situación del presente tiene su correlato con algún suceso del pasado y la evocación surge al instante en cada momento, ya sea un día de sol o nublado. Por la mañana o por la noche. Pareciera que siempre hay una imagen o sonido que queda dando vuelta en algún rincón quedó allí grabado para siempre.

Pero en otras ocasiones con más éxito que en intentos anteriores, voy en busca de esas imágenes de los lugares donde estuve, de esos sonidos que quiero volver a escuchar, de algunas voces que acarician mis oídos. Así indago mi historia a través del el tiempo, nadando en la profundidad del pasado y rescato del olvido aquello que me hace bien y quiero volver a sentir. Seguramente no es bueno hacerlo todo el tiempo, si no surge espontáneamente, pero en algunos momentos de la vida es bueno mirar hacia adentro y desandar ese camino para darme cuenta quien soy, que hice y que me queda por hacer.

felicidad

Y si los ojos son el reflejo del alma, las arrugas en el rostro son el reflejo de los pensamientos y realmente siempre quise que mis arrugas sean el producto de pensamientos positivos, de reflexiones sensatas y por sobre todo de vivir la vida con alegría.

Pero a veces la sucesión de hechos no tan buenos nos hace olvidar esa alegría y pareciera que todo pasa por una óptica más pesimista, con efectos devastadores sobre lo que intentamos hacer.

Hace algunos años escribí un poema, sencillo, pero que creo que refleja lo que hoy nuevamente trato de hacer:

BUSCANDO LA ALEGRÍA

Iba por las calles

Recorría los caminos

Buscaba los detalles

Con algunos desatinos

Desandaba mis pasos

Para así recuperar

Y vivir aquellos lazos

Para volver a andar

Buscaba la alegría

De aquellos tiempos

Con mucha fantasía

De algunos cuentos

Recordaba cierta gente

Su alegría incontenida

Su tristeza ausente

Su sonrisa sostenida

Éramos dueños

De nuestra vida

Respirando sueños

Era muy querida

Se había diluido

Sin darme cuenta

Y mi espíritu invadido

De realidades cruentas

Me preguntaba

Donde estaría

Lo que me alegraba

Y me divertía

Que habrá sido

Lo que nos ocurrió

Que cambio producido

Sin querer llegó

Evocaba los perfumes

Olía las fragancias

Veía las costumbres

Observaba las tendencias

Fuimos cambiando

Casi lentamente

Seguimos andando

Se achicaba nuestra mente

Llegamos hasta aquí

Porque no cuidamos

El amor que para mí

Estaba en nuestras manos

Que difícil parece

Volver atrás

Por mas que se precie

Cuidar todo mucho más

Solo pido tener

Otra oportunidad de andar

Caminando con placer

Y volverme a alegrar

ALFREDO LEGNAZZI