Arte: Palacio Augusto,El castillo de Pinamar: “ No me interesa terminarlo, porque sino no tendría nada que hacer”

“En 1998 mi papá- José Maluccio- comenzó con este proyecto, una obra arquitectónica que aún no está terminada, inspirada en los grandes palacios renacentistas venecianos. No es un castillo, aunque parezca”, resaltó el dueño y creador Augusto Maluccio.

Cuando uno recorre las calles de Pinamar, de repente se encuentra con una construcción un tanto extraña, aún sin terminar, que sobresale entre las enormes mansiones que componen el barrio golf. Solo a tres cuadras del mar. Martín Pescador entre Sirena y Av Libertador.

Uno de los secretos de esta propiedad es que posee un loft bajo los cimientos, que es una espectacular bodega.

Es imponente, ya que la fachada tiene varios estilos. Eso hizo que los turistas crearan un página de Facebook donde detallan cada nueva reforma, cada ampliación de la fastuosa mansión.

El proyecto inicial comenzó como un sueño familiar. Está íntegramente realizado por padre e hijo. Ya pasaron más de 18 años desde que colocaron el primer ladrillo. José, un ingeniero civil de 70 años, ex empleado de Vialidad Nacional, que nació en Catanzaro, Calabria; llegó a la Argentina y jamás regresó.

En total son 500 metros cuadrados, cuatro niveles y 13 metros de altura, pero aún hay mucho por agregar, explicó Maluccio. “Falta toda la parte superior, la pileta, azotea, una suite adicional”- Según él mismo dice, no lo terminará porque no tiene apuro. “Es como realizar una escultura, vamos paso a paso”, aseguró. En invierno se sienta en su silla de ruedas a la entrada del castillo. Alza la mano y le da instrucciones a su hijo, Augusto, quien trepado a lo alto coloca molduras y arcos. Lo mismo hacen en verano, al atardecer.

Pérgola y fuente interna

El interior es un verdadero misterio: pasillos, desniveles, azoteas, habitaciones conectadas, en las que se pueden alojar hasta 10 personas pero “sólo pueden venir los amigos”, aclaró Augusto; y agregó que mantiene el estilo de la fachada: “Majestuosas arañas de época, canillas de bronce, alfombras, antigüedades restauradas para el inmueble”. Una verdadera joya arquitectónica pensada e ideada en su totalidad por los Maluccio.

Portón de ingreso

Varios inversores intentaron adquirir la propiedad  que cuenta con 500 m2 cubiertos. No tuvieron éxito.

Según su dueño, posee un secreto que aún no puede develar. “Nuestra casa es como la historia de la civilización, van surgiendo nuevas ideas y las vamos aplicando”, explicó Maluccio.

Silvia M. Vázquez