Entrevistas: Cristian Arlia Ciommo “En tiempo Voraz”

Hace algunos días, estaba haciendo tiempo en el hall del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, en la calle Viamonte, a la espera de que me entregaran un balance y me acordé que Cristian trabaja en el sector publicaciones de esta Institución.

Si bien era temprano, antes de las 10, y el puesto donde trabaja estaba vacío aún, decidí esperar para saludarlo, ya que faltaban apenas 10 minutos para la hora señalada.

Puntualmente Cristian llegó a su puesto de trabajo, y en una muestra de persona multifacética entablamos una amena charla sobre cuestiones comunes que hacen la actividad de escritor, al mismo tiempo que el atendía a la gente, pasaba el posnet y me mostraba entusiasmado su nuevo hijo literario: En tiempo Voraz.

Quedé impresionado por el tamaño del libro y por la cantidad de páginas, por el dibujo de la tapa.

Desde ya que, como es costumbre en mi en estos casos, le ofrecí hacer una nueva entrevista para La Lupa Cultural y así interiorizar al público que lo sigue y también al que aún no lo conoce, sobre este nuevo libro. Cristian accedió amablemente y contesta a las preguntas de La Lupa.

¿Te parece que el tiempo es voraz realmente o el título responde a una metáfora?

Fiel al estilo de mi primer libro, en esta nueva novela también vamos a encontrar unas cuantas metáforas. Ya desde el inicio partimos de la premisa que el tiempo es una animal salvaje que lo devora todo y que es la fuerza ciclónica que destruye imperios y bestias; consume ideas y dogmas. Vivir es consumirse lentamente hasta agotar nuestro tiempo.

En este caso la protagonista es una mujer adolescente. ¿Qué rasgos distintivos tiene el personaje en comparación con las adolescentes actuales?

Hay tantos rasgos como personas y este libro viene a romper con unos cuantos estereotipos. Creo que los chicos de ahora tienen muy en claro qué quieren hacer de sus vidas, independientemente de que luego puedan concretarlo o no. Por lo general, los jóvenes de hoy tienen una agenda de actividades, ocupaciones y proyectos tan cargada como la de los adultos.

Cuando te referís a la protagonista decís que “es madura e independiente” y está terminando el secundario, ¿a qué cualidades te referís que la hacen tener esas virtudes?

La contratapa la redactó el editor, habría que preguntarle a él (risas). Mía trabaja en un local de ropa y debe aportar ingresos a su hogar. También se ocupa mucho de su papá, aunque pase por “ciclos de enojo” con él. Ramiro trabaja muchas horas de noche, razón por la que Mía pasa gran parte del día y de la noche sola. Ella debe ocuparse de muchas cosas en su casa; por ejemplo, Mía administra su propia plata para poder ir a la escuela y comprar sus útiles escolares. Asimismo, ella es la que cocina en la casa y se preocupa de hacer las compras. Carga con mucha responsabilidad para su corta edad.

¿Qué tipo de relación es la que entabla Mía (la protagonista) con Federico (el protagonista masculino)?

En el plano formal a Mía se le atribuye ser la presunta encarnación de una poderosa diosa, por lo que la Hermandad (congregación de dioses que rigen el Tiempo y el Destino de los mortales) debe asignarle un Guardián; es decir, un guardaespaldas… un protector. Allí aparece Federico. Ahora bien, aunque don Ramiro Visconti es un buen padre, también se encuentra mucho tiempo ausente. Mía puede —de hecho lo hace con bastante frecuencia y facilidad— mentirle descaradamente. En definitiva, Mía busca inconscientemente alguien que le ponga límites, le prohíba cosas y que con ello la obligue a rebelarse. Es decir: en cierta forma busca un padre. Porque algo es seguro: para que el adolescente se rebele, tiene que haber algo ante qué rebelarse… Por otro lado, Federico debe su existencia entera a la causa que persiguen los dioses que lo eligieron. Él debe saldar una deuda con la Hermandad para garantizar el descanso eterno de su alma. Por motivos que se explican detalladamente con el correr de las páginas, él nunca tuvo una familia ni nadie de quien ocuparse; tampoco jamás recibió el cuidado de nadie ni nadie se preocupó por cuánto bebía o apostaba en esos tugurios que frecuentaba. Aunque tiene un carácter irascible y grosero que no favorece que las personas se interesen por él, podría decirse que Mía es la única persona que demostró genuina preocupación por la desastrosa vida que lleva. Ambos tienen algo que el otro necesita y que trasciende los objetivos que les impusieron. Sin embargo eso no es todo: aunque un inminente peligro amenaza con destruir a la Humanidad por completo, el conflicto que subyace al argumento principal— y del que no se dice nada, no se habla— es que cuando todo termine, para bien o para mal, cada uno deberá seguir su camino sin el otro. Y, pese a que no hay garantía alguna de poder vencer, teniendo en cuenta las terribles historias de sus vidas ese viene a ser el mayor problema.

El viaje que realiza juntos a sus compañeros, ¿Se trata de un viaje virtual, interno o muestra realidades de la Argentina que tienen que ver con la actualidad?

Concretamente visitan provincias en donde se localizan potenciales amenazas dentro de la historia. Quería recorrer un poco la vasta geografía de nuestro hermoso país y compartirla con los lectores. Algunas de estas ciudades las pude conocer, otras son una cuenta pendiente aún.

Cuando el grupo “choca contra la dureza de los adultos”, en este caso ¿Hay un descreimiento de parte de ellos de que el mundo está en peligro?

Más que nada lo pensé desde la perspectiva de un grupo de adolescentes que cuestionan y critican hábitos de los adultos entendiéndolos como deliberadas estupideces. Hay un párrafo emblemático que sintetiza eso: Mía observa ciertas cosas que hacen los adultos y para ella suponen una rotunda estupidez, entonces le pregunta a Federico por qué los adultos actúan de forma tan absurda y no corrigen su postura aun cuando su falla sale a la luz. A lo que Federico le contesta evidenciando no tener respuesta “¡Bienvenida al inestable mundo de los adultos!”.

 

Mediante el accionar de los protagonistas, ¿Logran revertir la voracidad de ese tiempo que parece transcurrir en la oquedad y la falta de valores?

En realidad es un poco más complejo que eso. Mía, Federico, Sofía, Lucca y Thiago van a cambiar mucho de parecer y van comprender muchas cosas acerca del Tiempo. Van a entender que el Tiempo también es una puerta repleta de oportunidades y que el gran reto consiste en poder verlas. También entenderán que el Tiempo permite que muchas heridas cicatricen y que muchas cosas que parecerían imposibles de superar puedan transformarse en algo positivo gracias a él.

¿Crees que las oportunidades pasan solo una vez, como dice la contratapa del libro o solo es la ficción que viven los protagonistas?

En realidad, lo que sintetiza la contratapa es que aunque las oportunidades no necesariamente pasan solo una vez, sí existe un momento oportuno para cada cosa. Y sobre eso hace hincapié este libro. Para que se entienda: la oportunidad de escribir esta novela la puedo tener hoy, mañana… o cinco años antes de mi muerte; pero, quizás, el mejor momento… el más oportuno para publicarla sea hoy, porque hoy es cuando creo poder contarla mejor.

¿Mía es una anti heroína que se convierte en su opuesto (una heroína)?

Con perdón del coloquialismo; Mía es una chica que quiere que, en lo posible, no la jodan mucho. Carga con una historia de vida muy dura, en donde la pérdida está muy presente. Por ello le cuesta mucho abrirse a otras personas y encarar una relación afectiva. Solo Sofía parecería ser verdaderamente la única persona con la que es cien por ciento auténtica… ¡y varias veces, deja entrever su temor a perderla o distanciarse de ella!

¿Cómo hiciste para construir la psicología del personaje desde su aspecto femenino? ¿Te inspiraste en alguien en particular?

Viviendo y observando. Mía está en todas y cada una de las mujeres que he conocido en mi vida. Desde las que habitan en mi entorno, hasta la chica que me preguntó en un supermercado si era el último de la fila… Aclaro que no creo en absoluto que la esencia “femenina” o “masculina” pueda representarse de modo universal. Así como no existen dos gotas iguales, todas las personas son distintas.

¿Tu nuevo libro se incluye en lo que se denomina “realismo fantástico”?

En un gran reto asignarle un género, eso sí que te lo debo. Tiene un componente distópico, hay magia, fantasía, y responde en principio al “realismo fantástico”. Pero también hago mucho hincapié en la piscología de los personajes.

¿En los dibujos de la tapa, Mía es la que está en el medio de los otros personajes?

De las dos chicas, la más alta.

Se la ve con una actitud más pacífica o pasiva que los otros personajes. ¿Hay alguna razón en particular?

En realidad refleja mucha seguridad de sí misma y cierta picardía o viveza. También esconde sus manos y con esto último quisimos dar entender que hay algo que nos oculta y que tiene que ver con quién es ella realmente. Mía es una chica más reservada de lo que parece y entender su psiquis es una tarea extremadamente compleja.

¿Qué sentís haber logrado publicar tu segundo libro?

Cuando comencé esta novela inmediatamente me pregunté: ¿para qué estoy escribiendo esto? La primera e inmediata respuesta fue “porque quiero contar una historia que sea a la vez una experiencia íntima para el lector y que con ello este interlocutor anónimo pueda transformar, de algún modo, su día a día”. Si bien eso es cierto, un desafío importante asomaba oculto dentro de esta pregunta: quería probarme a mí mismo que podía volver a contar algo nuevo; algo que pudiera sorprenderme y sorprender a mi pequeño pero incondicional público. Publicar “La prisión de las sombras” fue uno de los grandes logros de mi vida, pero todavía necesitaba algo más. No podía quedarme solo con eso. Pero, como le pasa a la mayoría de los escritores, luego de mi primera novela, temí ya no poder volver a escribir nada más. Sí, así de dramático, exagerado y drástico. De este modo fue como esta historia comenzó a trazar sus primeras líneas. Y hoy, a días del lanzamiento oficial, siento tanta satisfacción y alegría que no caben en mí.

¿Cuáles son los créditos de tu nuevo libro: corrección, edición, tapa?

El equipo que trabajó en esta novela está integrado por cuatro personas: el editor Hernán Rozenkrantz; el ilustrador Maximiliano Alejandro Aregger, el prologuista Francisco Mikalonis y obviamente quien escribe. Estoy orgulloso del equipo que logramos armar porque para ninguno este fue un proyecto más, todos pusieron hasta la energía y tiempo que no tenían para alcanzar el resultado obtenido. Desde estar todos conectados a la madrugada para poder resolver cosas y avanzar de etapas, hasta buscar la forma de mejorar y agregar valor al producto final en pos de sorprender a nuestros lectores. Estoy muy agradecido con todo ellos.

 ¿Vas a estar en la Feria del libro? ¿En qué días, horarios y stand?

 Vamos a estar aunque aún no hemos podido definir qué días y en qué stands. Aunque seguramente, en mi calidad de socio, la SADE nos brindará la oportunidad de disponer de alguna fecha. Brevemente estaremos dando aviso en nuestras redes sociales. Muchísimas gracias, Alfredo, por realizarme esta entrevista y por la buena onda de siempre.

Gracias Cristian, por tu participación en La Lupa Cultural!!!

Alfredo Legnazzi

Periodista – Escritor