Escritores invitados: Leonor Pires- Olivos

Esta vez, nuestra invitada a publicar es Leonor Pires.

EL SUEÑO CUMPLIDO

Llegué con tu nieta a Portugal, querido padre, hijos de tu hermana a la que no volviste a ver y que yo sólo he tratado a través de cariñosas cartas Navideñas nos están esperando en el aeropuerto, no hizo falta presentarnos, la sangre tira, saben de mis sueños, de mi anhelo por conocer Portugal y sobre todo tu pequeña aldea de Alcafozes. Setenta años hace que espero conocer tu país, no pudo ser que viniéramos juntos, la vida lo dispuso así y partiste sin poder cumplir tu promesa de traerme, pero sé que desde una ignota altura nos acompañas y que te debes sentir muy feliz de que yo sí, esté hoy aquí.

Presiento que estás a mi lado, que me tomas de la mano como cuando era pequeña y comenzamos el recorrido. Ya no todo es como entonces, ¿verdad padre? Cuando saliste de tu aldea sólo tenías 16 años, nuestros parientes conservan la casa de tus padres como lugar para vacacionar, remodelada por cierto, menos una pequeña parte que era la cocina y la habitación donde naciste. Me estremezco al entrar a este lugar porque está impregnado de llantos, de sufrimiento, aquí precisamente murió tu madre cuando le dieron la noticia que a tu padre lo había matado un toro en el ruedo y al no poder sobreponerse al dolor partió tras él al más allá, dejándolos huérfanos a ti y a tu hermana. Me tiemblan las piernas y el corazón se me estruja de pena, casi prefiero que estés aquí solo en espíritu, para acompañarme, y para que el revivir esa etapa de tu vida no te haga sufrir.

Rua de Alcafozes

Un olor penetrante a sardinas asadas me saca un poco del ostracismo y de la angustia que se había apoderado de mí, es una vecina que ha sacado a su veredita la parrilla a carbón y allí cocina tu comida favorita. Caminemos padre, caminemos, allí está la Iglesia de San Sebastián donde te bautizaron, nuestros parientes son magníficos, a pesar de que está cerrada han conseguido que nos la abran para conocerla. Allí está la Pila Bautismal donde fuiste ingresado al mundo cristiano. Y esa es la escuela donde aprendiste a leer y a escribir, está algo diferente ¿verdad padre? ahora es un centro cultural, pero conserva su fachada de piedras y su estilo original. Sigamos caminando por esas callejuelas donde correteabas de la mano de José haciendo travesuras, quien fue un amigo casi hermano hasta la muerte, en Argentina donde ambos emigraron en plena juventud, allá por los años…’30 del siglo XX ¡Mira padre! Los mismos alcornoques, casi muertos, y los mismos olivos que aún cansados dan generosamente sus frutos. Desde aquí vemos la entrada al pueblo, no era igual cuando tú vivías aquí, que era una aldea aislada, con muchos pobres, ¡mira ahora que moderno! Cuántas bonitas casas y mucha gente mayor que disfruta de su vejez en estos espacios verdes con muchas flores, sentí algo de tristeza cuando nos informaron que no hay niños en Alcafozes, por eso no hay escuela. Por ese caminito llegamos a la Iglesia de Ntra. Señora de Loreto, donde los Pilotos de la Fuerza Aérea entregan a la Virgen sus gorras cuando se jubilan. Está lleno de diversas ofrendas y de flores, y enfrente una plaza de toros casi abandonada, me conmuevo cuando me cuentan que mi abuelo toreaba en ese mismo lugar. Recorramos el pueblo un ratito más, padre, no me quisiera ir, ¡es tan bonito! y durante toda mi vida quise estar aquí, contigo. Nuestros primos nos llevan a conocer la casa donde vivías con tu tío el Conde, quien se hizo cargo de ti cuando faltaron tus padres. Allí sentadas en las veredas de sus casas, dos ancianas casi centenarias a quienes nos presentaron, te recordaban: “¡qué buen muchacho era Manuel!” Dijeron. Creí que iba a desmayarme, suerte que me tienes tomada de la mano. Hay que retornar, queda un largo camino por recorrer para llegar a Lisboa. Mis pies permanecen aferrados a esta tierra, me la has delegado, como tu sangre. Algún día volveré y si no sucede, desde la eternidad estaremos viendo este paraíso donde naciste, pasaste tu infancia y tu adolescencia y que hoy por fin pude conocer. Me llevo un pedacito de tu vida, un pedacito de tu hermosa familia, un pedacito de tu tierra y un sueño cumplido que gracias a mi hija que me acompaña pude hacer realidad.

Leonor Pires

Olivos. Buenos Aires

leonorpires@hotmail.com

¡Gracias Leonor!