Invitados: Revista Encontrarte -musical: La pelu Beatle

Nuestro amigo Simón Zarub, editor de la revista Encontrarte- musical, ha publicado una entrevista al propietario de la “Pelu Beatle” y nos permitió compartirla aquí. Gracias por la posibilidad que la gente de La  lupa conozca un poco más sobre eso.

http://www.encontrarte-musical.com.ar/notas/generos/rock_pop/17022401_pelubeatle_weiss.php

Weiss y su peluquería, la primera con temática Beatle de América Latina
Una recorrida por este mágico mini-museo de los Beatles ubicado en el barrio de Flores. Gerardo, su dueño, quien fuera distinguido como uno de los 4 peluqueros beatle del mundo, nos abre sus puertas y nos muestra sus preciados objetos, cada uno con una historia propia.
Por Simón Zarub – Febrero 2017 visitas: 192

Fotografía: Pablo Miranda • Album completo de fotos en Facebook: clic aquí.
   Los invitamos a emprender una mágica y misteriosa gira para conocer un pequeño-gran lugar: La PeluBeatle. Un asombroso local que logra que sus clientes y visitantes –muchos de ellos amantes de los “Cuatro de Liverpool“– queden, literalmente: con la boca abierta.

La podemos encontrar en el Pasaje Eustaquio Cambieses 1848, entre las calles Pergamino ySantander, en el barrio de Flores, Buenos Aires. (ir a su Facebook)

Se trata de la primera peluquería temática Beatle de América Latina donde los clientes pueden pedir un corte al estilo beatle de cualquiera de las épocas del famoso grupo (como, por ejemplo, un “George Harrison 1967″). Para refrescar la memoria y ayudar al cliente en su elección, los cortes beatle se encuentran dibujados en una lámina colgada de la puerta que detalla cada uno de ellos. Aunque –como nos pide su dueño que destaquemos– también se ofrecen los tradicionales servicios de alisado, tintura, shock de keratina… y todos tipo de cortes (incluso “rockeros”) para hombres, mujeres y niños.

Y a propósito de su dueño (y creador), él es Gerardo Weiss, un experimentado peluquero, fanático de Estudiantes de La Plata, que comenzó su actividad a sus jóvenes 18 años y que –después de trabajar en algunas peluquerías de renombre– decidió en 1988 independizarse y abrir las puertas de su propio espacio. Según recuerda Gerardo: “en ese entonces trabajaba para (Roberto) Giordano y les hacía cortes y dibujos raros en la cabeza a las modelos, pero él me dijo que eso ahí no se podía, así que me fui“. Y luego agrega: “Incluso, en esa época, yo me equivoqué y le corté demás el flequillo a Susana Romero, pero a ella le gustó y después marcó tendencia“.

Ya en 2004 –y después de un sueño en que los Beatles, de los que es fan desde sus 11 años, venían a su peluquería– se le ocurrió cambiar y adaptar el lugar para de a poco convertirlo en lo que es hoy.

Weiss fue distinguido como uno de los 4 peluqueros beatles del mundo, junto al barbero de Penny Lane (Inglaterra) y otras de Illinois (Estados Unidos) y Tokyo (Japón). Esto le permitió realizar un soñado viaje por la tierra de sus ídolos y conocer lugares y personas emblemáticas (como la hermana de John Lennon, la casa –y el piano– de Paul, los Estudios Abby Road, etc.). Este viaje también le permitió incorporar algunos objetos más a su vasta colección: como tres preciados cuadros –regalo deBarry Hayden, el peluquero de Penny Lane en Liverpool– y otras cuantas adquisiciones propias.

El clima del lugar es muy cordial y familiar: la mujer de GerardoGraciela, madre de su hijo Lennony también peluquera– lo ayuda cortando, maquillando y tiñendo; y hasta se puede encontrar a la madre de Weiss, de ascendencia armenia, sirviendo un delicioso café a la turca. A todo esto se suma la música de fondo grabada (y también en vivo, los fines de semana) de Beatles o de otros artistas comoRolling Stones, The Police, Bob Dylan, Pink Floyd… o los nacionales Spinetta, Ceratti, Edelmiro Molinari, entre otros. En nuestra visita sonaba y se veía por una pantalla un excelente DVD del homenaje a Harrison con la presencia de su hijo, de Paul Mc Cartney, Ringo, Eric Clapton, entre otros.

La peluquería es visitada tanto por argentinos y por turistas de todo el mundo (principalmente deJapón, China, Indonesia y Corea. Y muy frecuentemente se puede ver a Weiss brindando alguna entrevista tanto en medios de comunicación locales, como internacionales (como la BBC de Londres y hasta un canal de TV ¡de Japón!).

El local cuenta con un arsenal de objetos para recrear la vista: libros, revistas, discos, fotos, posters, recuerdos, imanes, tazas, relojes de pared, figuras, muñecos, vídeos… y hasta las sillas, las batas, un paraguas y el mismo ventilador de techo son temáticos. Él mismo reconoce que ya no le queda mucho espacio para tanto material y que muchas veces lo tiene que ir rotando.

Cada objeto tiene su historia, su anécdota y entre ellos se destacan:
• Rarezas de todo tipo del grupo y de sus integrantes (como el boletín de calificaciones de Lennon o un manuscrito con una lista de canciones de Paul Mc Cartney).
• Una antigua foto con Fangio (que no quería que le sacaran), y otras con personas tan disimiles como Susana Romero, Nicolle Newman, chicas de Playboy, Rodolfo García, Willy Quiroga, etc.
• El traje que usó en su casamiento, junto a una remera negra de Edelmiro Molinari.
• Una estatua de Luis Alberto Spinetta realizada por un artista (de la que Dante Spinetta le comentó una vez: “esta estatua pesa más que mi papá“).
• Los palillos de Ringo (traídos por Martín Urionagöena, baterista de Viticus).
• Un muñeco de John (el mismo modelo que aparece en la muestra fotográfica “John Lennon: Sus años en New York” de Bob Gruen).
• Discos y set—boxs entre los que se puede escuchar, por ejemplo, a Lennon –su beatle favorito— tarareando un tango.
• Otro regalo de Barry Hayden: diversos frascos de gel para peinar “The Barbers” directamente desde la peluquería Penny Lane de Liverpool.

A todo esto se suman las anécdotas donde emocionado cuenta grandes momentos: como cuandoPaul le dio la mano en su última gira por Argentina, o cuando en la última visita de Ringo Star en la platea escuchó “eh, ¡vos sos un peluquero trucho!” y al darse vuelta se encontró con Charly García.

Queda hecha la invitación. Motivos sobran ¡No se la pierdan!

Muchas gracias, Simón!

Silvia M. Vázquez