Entrevistas: Alberto Feldman “Tomando café frente al obelisco”.

Alberto Feldman es escritor, integrante de Sade Norte, a quien conocí hace algunos años, a instancias de mi concurrencia a un café literario organizado por dicha institución. Recientemente ha publicado su nuevo libro, ha estado en la feria del libro de Buenos Aires, y nos pareció apropiado entrevistarlo para saber mas sobre el y sobre sus libros.

Disculpame la obviedad, quizá el título lo diga, pero ¿Te considerás un porteño de la “vieja guardia”?

Estimado Alfredo: Voy a tomar al Tango como referencia para contestar esta pregunta; no me considero de la “vieja guardia”, porque nací en una familia que escuchaba toda clase de Música y así la clásica, el folclore y el jazz no me eran ajenos, y respecto al Tango, que disfruté mucho, porque por mi edad – nací en 1941- viví su época de Oro, maravillándome con Pugliese, De Caro, Miguel Caló, y sobre todo con mi preferido, Aníbal Troilo y todos sus cantores, pero desde mis trece años sentí admiración por la música de Ástor Piazzolla y discutí mucho con quienes no lo aceptaban. Hoy con clarinete, con mis modestos recursos, toco algunas piezas sencillas de él y hay Tango y Poesía en cada una de sus obras.

Buenos Aires y sus símbolos, monumentos, bares y cafés, son muy inspiradores a la hora de escribir. ¿Te sentís identificado con esos íconos?.
Das en el blanco; He escrito sobre el monumento a Giuseppe Garibaldi en Plaza Italia como protesta por el desconocimiento que tenemos del héroe italiano y de su historia.
Por el mismo motivo, la negación y/o adulteración de la Historia , he escrito sobre el nombre de algunas calles de Buenos Aires, cuyos antecedentes ha tratado de ocultar la Historia oficial; un solo ejemplo: viví setenta y cinco años en la calle llamada Obligado a secas, o cerca de ella, y hace pocos años recién se completó su nombre llamándola Vuelta de Obligado, gracias a quienes revisan nuestra Historia y sacan a la luz lo que otros tratan de ocultar, como este hecho histórico.

¿Sos de defender lo autóctono, o tu pensamiento es cosmopolita?
No sé si puedo contestar con claridad esta pregunta. La mayoría de los argentinos descendemos de extranjeros, inmigrantes en su inmensa mayoría, por eso me resulta odiosa la discriminación hacia el extranjero.
Llama la atención que en el discriminador, coexiste ese rechazo junto con el rechazo hacia los pueblos originarios, los antiguos pobladores de estas tierras, que luchan duramente por ser respetados en sus derechos. Un ejemplo: en este momento tenemos un caso emblemático, como el de Milagro Sala en la provincia de Jujuy, y hay algunos problemas en el sur con la colectividad mapuche que son desplazados de sus tierras y en el noroeste con aborígenes en Chaco y Formosa que sufren de desnutrición y miseria crónica y sus reclamos son ignorados.

El café es propio de la bohemia del escritor. ¿Escribir con o sin él tiene implicancias diferentes?
No para mí; me gusta mucho el café en todo momento, pero también escribo tomando mate, tecleando con la derecha y enarbolando el “verde” con la izquierda, creo que las dos infusiones ayudan a organizar las ideas.

Te imagino escribiendo los relatos en una hoja, en letra cursiva, mirando a través del vidrio de un bar, en un paisaje otoñal. ¿Los relatos de tu libro surgieron así?

Algunos fueron imaginados y escritos en letra cursiva en lugares y momentos como los que citás, pero siempre fueron corrregidos y terminados en casa. Tengo que reconocer que hasta hace unos pocos años me resistí al progreso tecnológico, pero hoy opino que sólo por poder escribir con teclado y corregir sobre la marcha, prolijamente, valía la pena aceptar la computación

¿Tu libro es autoreferencial?
Unos pocos relatos son autobiográficos, pero como nos sucede a todos los que escribimos, es muy difícil que no dejemos nuestra señal, aunque sea de un modo mínimo y no evidente para todos los lectores, y aún para nosotros mismos.

¿Preferis los relatos cortos a las novelas o poemas?

Escribo casi exclusivamente cuentos y relatos cortos, con la sola excepción de una sección de Teatro, con dos obras cortas y varias escenas teatrales, presentes en mi cuarto libro, titulado “Mis Alice al mediodía” , 28 cuentos y relatos + un poquito de Teatro.
No es que prefiera los cuentos y relatos cortos; la Novela y la Poesía son materías pendientes,
que espero poder superar alguna vez, apenas he escrito cuatro o cinco poemas y recién en estos últimos cuatro o cinco años comencé a disfrutar de la lectura de este para mí difícil género.

¿Cuál es el nexo o hilo conductor de cada relato?

Escribo sobre variados temas, por ejemplo Músicos y Música (Clásica, Tango o Jazz), Escritores, Médicos y algunas enfermedades; También sobre perros y sus dueños.
Tengo una docena de Postales de España, sobre dos viajes realizados, escribí sobre algunos amigos y parientes y algunas personas que se cruzaron en mi vida y me dejaron una fuerte impresión. También algunos relatos sobre feminismo, maltrato y últimamente, escribí algunos de género policial, precisamente uno de ellos, “Tomando café frente al Obelisco”, es el que da nombre a mi último libro y recibió un primer Premio en la ciudad de San Genaro, provincia de Santa Fe. También escribí algunos sobre choferes de ómnibus y taxis, oficios que tuve, lo mismo que sobre carpinteros y motos, también “hobbies” que tuve. Y unos pocos de Humor.

¿Que comentarios de los lectores te han llegado sobre tu libro?

Casi todos coinciden en la palabra “atrapar”, dicen que terminan de leer un cuento y son estimulados a continuar leyendo. Otros me dicen que uso un lenguaje sencillo y que tienen la impresión, cuando los cuentos están en primera persona, que estoy allí contándolos.
Me basta con eso, para mí es una satisfacción cualquier comentario, porque además de los favorables, acepto críticas, sugerencias incluso correcciones, porque significan interés.

¿En qué se parece este libro a los anteriores?
Paradójicamente, mis cinco libros se parecen en que están formados por un promedio de treinta cuentos y relatos totalmente distintos entre sí, como se puede ver en la variedad de temascitados en el acápite 8.

¿Cómo describirías, brevemente, a cada uno de tus libros, y a los momentos de tu vida en los que fueron escritos?
Comencé a escribir inmediatamente después que me jubilé en 2006 e ingresé a un Taller literario, recibiendo enseñanza y estímulo de profesores y compañeros. pero edité por primera vez en 2013, y de allí en más, uno por año hasta totalizar cinco volúmenes. En todos ellos, mezclo vivencias actuales con antiguos recuerdos, personas y personajes , Arte en general y en general, los temas enunciados en el acápite

¿querés compartirnos un relato de tu autoría? Decime porqué lo elegís.
Con todo gusto.

“Tomando café frente al Obelisco”, porque es el título de mi último libro, uno de mis primeras incursiones en el género policial y además me dio la satisfacción de un primer premio en Concurso.

Tomando café frente al Obelisco

Pleno Centro de Buenos Aires. Caluroso mediodía de diciembre de 2015. Un joven de duros rasgos y mirada penetrante entra en un conocido local de comidas rápidas, atestado de clientes, identifica a un anciano muy atildado, cruzado de brazos en una mesa cercana a la puerta y sin mediar presentación, se sienta bruscamente frente a él.
– Oiga, don, no debió citarme nunca en un lugar tan concurrido; le aseguro que vine sólo por curiosidad. Nunca me pagaron tanto por un trabajo. Era suficiente depositar el dinero donde le dije y darme algunas señas del candidato a cadáver; no me puedo exponer, y supongo que usted tampoco, a que nos vean juntos… además, me resisto a conocer sus motivos; lo mío es impersonal. Soy un buen profesional: ¿qué le sucede?… ¿no le basta con eliminar a quien le molesta?…
– ¿Eliminar?… ¿matarlo?…, no, no es suficiente. ¡Un plomo calibre 45 en cada rodilla me parece mucho mejor, y es lo que vamos a hacer, y en un lugar público, para que lo auxilien rápido y no muera desangrado. ¡Tiene que vivir largo tiempo sufriendo, para pagar el daño que hizo y que sigue haciendo!
– Sé que esto complica su tarea, pero el pago es generoso y no dudo que usted estará a la altura de las circunstancias, ¡Tengo referencias de su excelente desempeño!
– Le agradezco el elogio, pero es cierto, me complica las cosas más de lo que cree. Trato de no involucrarme en los odios de mis clientes, condición necesaria para una buena preparación y un pulso firme. Con su pedido, me ha comprometido también en su guerra personal, que parece ser bastante feroz, ¡un balazo en cada pierna! En realidad, tendría que cobrarle más por dificultar el encargo… pero el trato está sellado. Usted ha conseguido despertar mi curiosidad; esto no me ocurrió nunca. Dígame…, para haberle generado tanto odio: ¿quién es y qué le ha hecho a usted este individuo?
– Ya se enterará a su debido tiempo de quién se trata. Sí le puedo decir que desde hace muchos años me tortura en forma continua, humillándome en presencia de terceros, mostrándose como dueño del éxito, siendo apreciado por todos pese a su cinismo, siempre con una falsa sonrisa, recibiendo inmerecidas palmadas laudatorias en su espalda, mientras yo, que contribuí a su encumbramiento desde las sombras, sufro horrores porque conozco la estafa que representan sus negocios, sus discursos políticos y su actividad social, aunque tengo que reconocer que por miedo o por conveniencia, no me atrevo a desenmascararlo. No puedo soportar más tanta hipocresía. Quiero acabar con esta farsa. Le repito: una bala calibre 45 en cada rodilla, por encima de la rótula, pasará lejos de cualquier arteria importante y destrozará la articulación. ¡Le arruinaré la vida para siempre y no podrá acusarme, lo habrá hecho usted. Yo nunca me hubiera animado… y se lo agradezco!
-Como le advertí, me encargué del arma yo mismo, entiendo bastante del tema, fui colega suyo durante mucho tiempo, en una época en que usted todavía no había nacido o era un chico de primaria.
Aquí está la pistola con el silenciador ajustado. Todo tiene mis impresiones digitales, póngase discretamente estos guantes para no dejar las suyas. Yo simularé leer el periódico. La salida está justo detrás de usted; cuatro pasos y estará en Corrientes y 9 de julio, frente al Obelisco, se perderá fácilmente entre la multitud que hormiguea en el Centro de Buenos Aires.
Ahora es un buen momento. Mire por debajo de la mesa como si buscara algo; si lo prefiere, puede apoyar el caño en cada rodilla; no me moveré. Dispare tranquilo y levántese sin prisa. No se inquiete si grito, deje la pistola en el suelo y siga su camino sin mirar atrás. Nunca antes nos hemos visto, ¿de acuerdo?… ¡AHORA!

Gracias Alberto, por tu participación en La Lupa Cultural.

ALFREDO LEGNAZZI

Periodista – Escritor