Reflexiones: Retrospectiva, buscando la felicidad.

…Y hablando de realizaciones y de sueños, quería reflexionar un poco sobre la felicidad, teniendo como referencia mi tercera novela, Retrospectiva.

Sin ser demasiado atrevido, me animé a enunciar algunas definiciones.  Y les aclaro que no es antojadizo hablar de la felicidad en este momento, ya que tiene que ver con la trama del libro, con la historia que relato en el.

Ante todo les aclaro que me gustan mucho los dramas psicológicos, que reflejan el lado interno de los protagonistas. Por lo general son sujetos sentimentales, analíticos, pensantes, podría decir de la misma forma que quien les habla.

Sin hacer en este momento una comparación entre los personajes de cada novela, les digo que Oscar, el protagonista de Retrospectiva es el menos conflictivo. Solo que próximo a llegar a los 50 años se hace un replanteo, se pregunta si hizo lo que quiso o hizo lo que pudo. Y ahí es donde se cuestiona si fue feliz en la vida hasta ese momento (el de cumplir años).

Y acá retomo en el tema de la felicidad.

Y soy contradictorio, pero podría decir que la felicidad es “el camino que va desde la frustración hacia la realización”, que es “el estado de plenitud en que somos conscientes de lo que estamos viviendo” o todo lo contrario, “es el estado de inconsciencia en que no nos damos cuenta que estamos en plenitud” o es “ la realización que nos produce el camino que tomamos ni bien salimos de la frustración”, digo esto porque darse cuenta de que somos felices o no, puede ser para bien o para mal, según sepamos aprovechar la situación, y tomar decisiones que modifiquen algo que no nos gusta de nuestra vida.

Siguiendo la crisis de los 50, tomando esa edad como icono del quiebre o bisagra que puede haber en la vida de una persona estándar. Digo estándar, hablando del sujeto que sale todos los días desde joven a trabajar, que si bien no le va mal, no le puede aflojar y si merma su voluntad por ahí se le va todo al diablo o en su defecto se termina aburriendo porque esta tan acostumbrado a la obligaciones que si no las tiene le falta algo.

Pero qué hay del perfil del hombre no conflictivo. Pongo como parámetro el oficinista, porque es de lo que más conozco o que vi. No por mí mismo, porque fui un oficinista atípico. Sino de aquel que sigue la rutina durante años y años y que todos los días es salir a la misma hora, tomar el mismo colectivo, entrar por las mismas puertas, saludar a la misma gente y se divierte haciendo siempre lo mismo. Casi como un ritual.

Qué pasa cuando en un momento es consciente de que hace tanto tiempo que hace lo mismo, y a pesar de que gana “buena plata”, se va da vacaciones, y se lleva bien con todos, comienza a cuestionarse, a replantearse su vida.

Y ahí es donde creo que cada uno puede buscar el momento de la vida en que fue más fructífero o el más pintoresco, en el que los recuerdos sean más intensos. Es posible fortalecerse con los logros pasados y que sean el combustible que nos permita seguir adelante.

A algunos les puede haber ocurrido en la juventud, o de adulto y en el caso del protagonista le ocurre recordando la infancia.

Y si bien la intención de la historia es  que el protagonista rescate valores y se dé cuenta que se puede ser feliz a pesar de la rutina, también tiene esa intención de recordar la infancia de los chicos mi generación. Como dije en alguna oportunidad, hay un rango amplio, más allá de los recuerdos particulares de cada década, pero los chicos de los 50, 60, 70 y por qué no de los 80 no son tan diferentes.

La historia de Retrospectiva, transcurre en parte de los 60 y toda la década de los 70, rescatando los juegos y aventuras del protagonista, en aquellos años.

Yo nací en 1962 y traté de hurgar en mi memoria, y transformar en ficción muchos hechos reales que me ocurrieron, y otros que le ocurrieron a chicos cercanos.

Los chicos de aquella época  nos conformábamos con lo que teníamos a mano, sin ser tan exigentes. Podíamos ser pobres o tener necesidades, pero como no veíamos mucho más allá de lo que teníamos, la única realidad era la nuestra, nos conformábamos.

No teníamos envidia, no le pegábamos a nadie por tener más que nosotros. Y eso son valores que hoy se perdieron.

En síntesis, Retrospectiva rescata el espíritu de una generación a la que pertenecemos. Una época en la que fuimos muy felices.

ALFREDO LEGNAZZI

Periodista – Escritor