Letras: Norma Martinelli , escritora: “ Las cosas ocurren y todo tiene un porqué”

Norma es vecina de Villa Bosch, participa activamente en lo que se refiere a Cultura dentro del distrito y fuera de él. Participó en la Feria del libro de este año 2017. Ha publicado novelas, ha participado de varias antologías y ha escrito para Estados Unidos. Es abuela, pero realmente no le creí hasta que ví entrar a su nieto. Luce muy joven, y nadie puede suponer que ya tenga bisnietos!

Nos recibe en su casa, un precioso living con un piano, lleno de plantas que cuelgan del techo que reciben toda la luz, una tarde fría de invierno que la tiene a maltraer con una gripe importante.

Acompañadas del rico café (recién molido) que nos sirve su esposo, charlamos animadamente.

¿Fuiste docente en el Instituto Preciosísima Sangre, en qué año?

Fui secretaria de Polimodal. En el Instituto Pío XII fui maestra , secretaria y vicedirectora de primaria. Desde 1961 a 1987 estuve ahí.

Está cursando la carrera “Formación del Escritor” en el EMAC de Caseros, que había dejado hace un tiempo y a punto de rendir un parcial, tiene tiempo para seguir leyendo pilas de libros y preparar su viaje inminente, para descansar un poco de un complicado año.

¿Cómo te está yendo con los estudios?

Estoy preparando el parcial, y leí mucho. Estábamos preparando “Facundo” y “Martín Fierro”. Teníamos que hacer un trabajo personal  sobre “Civilización y barbarie” , ya lo terminé. Muy actual, mientras no tengamos educación, no va a cambiar la cosa, así es. Hay quienes pelean por educación pública y mandan a sus hijos a escuelas privadas… Hablando de educación y cultura, lo dijo Borges “La Argentina es como es porque los argentinos somos como somos”.

Contame del taller “El caldero”.

Lo organizó y dictó  Nelly Vargas Machuca, que falleció en diciembre del año pasado. Yo fui una de las primeras en concurrir y dejé cuando ella ya se enfermó y no pudo seguir, así que estuve ahí. En 1989 trabajaba en la Escuela Berni, luego de haber trabajado en el Instituto Pío XII.  Había
un día por la noche que se dictaba un taller literario, pero no  me gustaba mucho. Una señora me dijo que su hijo iba con Nelly, así que ahí fui. Me sentí muy desorientada al dejar el taller. Iba días de semana, luego los sábados. Esa mujer era muy buena en lo suyo. Un compañero nuestro ganó el Premio Juan Rulfo. Trabajábamos muy bien. Ahora  ya no hay talleres así.

Vos tendrías que darlo

No, todo lo que quiero, lo quiero para mí ahora. Siempre me falta algo. Después de haber tenido a esa mujer coordinando, es imposible.

¿Estás terminando otra novela?

Sí, pero hasta que no vuelva no la termino, quiero darme mi tiempo, hacerlo bien así que más tranquila lo haré.  Tengo que volver a leerla y revisarla.  En el taller literario comencé con poesía, pero soy  narradora. Cada novela me llevó cuatro años. Yo investigo mucho. El personaje ubicado en tiempo y espacio con su historia social que lo traviesa. El personaje de mi primera novela es real. Fue el padre de una vecina mía de Tigre, ella  me contaba pocas cosas de él, que pierde todo, cuando era de la aristocracia rusa, y solo le queda de esa época los cinco botones de su chaqueta. Pero eso me llevó a buscar hasta que la armé completa. Comenzó como cuento “Cinco botones” se llamaba. Nelly me dijo que daba para más, así surge la novela de 300 y pico de páginas “El último sol”. Le envié el manuscrito a su hija y lo leyó, y me dijo “armaste mi vida”. La segunda novela surge de dos cosas, la historia de Masada, la última rebelión judía en el desierto de Judea y de algo que le escuché a Romay, que era sefaradí, que dijo “los judíos cuando se van de España en 1492, se llevaron las llaves de la casa pensando que Fernando iba a revocar el edicto y que volverían”. Ahí empezó otro cuento que se transformó en  novela. La tercera, la muerte de un vecino en la época de la guerrilla, que estaba en el servicio militar, hermano de una amiga de mi hija. Pero eso me complica porque es intrincada la época. No quiero hacer apología de nada. Y la otra, sobre el anarquismo en Rosario, a raíz de algo que escuché de un amigo de 80 y pico de años cuya mujer encontró en el hospital como médico a un hermano suyo. Yo deduje que ella era hija natural y de ahí sale otra historia. Época del treinta…

¿A quiénes te gusta leer?

En mi época juvenil me encantaba Kroning, que no se si los chicos lo conocen hora. No tengo un escritor preferido. Me gusta Saramago. Leo, si me gusta perfecto, sino, al cajón.

¿Lo dejás a la mitad o lo terminás igual?

Lo dejo. Ya dejé dos uno es “Rayuela”, lo empecé tres veces y nada, lo  leí de todas las maneras. No hay caso, prefiero los cuentos. El otro es “El juego de los  abalorios” de Herman Hesse. Me encanta Hesse, pero ese no. Me gustaron siempre los clásicos rusos. Novela. Poesía no leo tanta. Voy descubriendo. En mi época de estudiante descubrí  a George Bernard Shaw, a Oscar Wilde, a Pär Lagerkvist escritor sueco que escribió “La Sibila”, “Judas” “Barrabás”, libros que atrapan. Leí mucho, pero no tengo autores preferidos.

¿Cuál es el último que leíste?

El último lo terminé hace un ratito. “Cristo si fermato a eboli” en italiano, de Carlo Levi, leo mucho en italiano y “La lengua del malón” en castellano, “77”, “Polvo y espanto”, “Facundo” y “Martín Fierro” otra vez, y por hobby leí “La novela de Perón” de Eloy Martínez. Me gustó.

Hay que leer Saussure, en lingüística, y todos esos que son interesantes, pero  utilizan muchas palabras para decir cosas mínimas, así que mucho no me gustan.

Había comenzado a estudiar italiano hace tiempo y lo dejé, pero ya terminé quinto y sexto año así que por la nota, y por todo lo que estudié, Literatura italiana, Historia del arte italiano, Geografía italiana…  gané la beca y fui  estudiar a Italia, a Florencia un mes. Intenté estudiar inglés en la UNSAM, fui un año pero no es lo mío. Tal vez tendría que hacerlo en forma particular, a ver si lo entiendo.

La charla continuó, me mostró y obsequió sus novelas.

“Escrito con sangre” quedó pendiente.  Hasta se dio el gu
sto de publicar en Estados Unidos un libro de cuentos para chicos ”Carmela y sus
pinceles”, en español, para enseñar español, de argentina, a los niños estadounidenses.

Me llevo “El último sol”, “Voces en el desierto” y “Juguemos en el bosque” que escribió junto a Bosqui, Franco, Ibañez, Macimiani, Molinari y Pincatelli.


No tengo excusas para hacer las devoluciones correspondientes, “ aunque sean malas, me lo decís”, me dijo. Dudo que así sea, tiene demasiada lectura encima y mucha cultura como para escribir mal una  novela, y menos aún tres. Norma es una gran representante cultural porque sigue estudiando, sigue aprendiendo, como ella misma dijo .

¡Gracias Norma!

Silvia M. Vázquez