Entrevistas: Mario Melendi: “La Casa Kantor”

Conocí a Mario Melendi a instancias de mi participación en los “cafes literarios” organizados por SADE Norte.

Además de escritor, es un apasionado de la música . Organiza eventos musicales, en los cuales pone de manifiesto sus conocimientos y su forma tan particular de presentarse ante el público. Logra que el público que desconoce el tema pueda comprenderlo.

Mario es una persona polifacética. Su formación es técnica en el rubro de comunicaciones. Ha estudiado fotografía y posee una gran pasión por los automóviles, en especial por los Bugatti.

Esa gama de habilidades, que por momentos pareciera no estar relacionada, conforman una simbiosis que se ve en parte reflejada a través de sus personajes, los protagonistas de su libro, la novela titulada La Casa Kantor.

Gracias a la generosidad de Mario, pude leer esta novela apasionante y es por eso que lo entrevistamos para que los lectores de La Lupa lo conozcan.

En pocas palabras ¿Cómo te definirías?

Me defino como un buscador obsesivo de respuestas en varias disciplinas, por lo general artísticas . Y  utilizo lo técnico como herramienta.

¿Cuál de tus actividades tiene mayor preponderancia en tu vida? 

Pienso que en la Música.

¿En qué medida cada una influye en la otra? 

Las demas, literatura, pintura, fotografía, etc, dan vuelta alrededor de la Música, aun en el silencio, de dos personajes que solo se miran, o en el ronroneo de un motor. La “mirada de la Música” está siempre. 

¿Cuál de todas es la que más te apasiona? 

La música, principalmente la Sinfónica.

En La casa Kantor aparece la pasión del protagonista por la música, vive en una casa rodeada de alarmas y tiene varios Bugatti. Sólo le falta escribir. ¿Félix es autorreferencial?

 La Casa Kantor, es una novela, donde aparece parte de mi  persona, en un combo de pasiones, obsesiones , curiosidad por lo técnico, los              conflictos psicologicos… ,etc y  también está el humor como catalizador de la angustia…                                  Si , Felix Kantor es bastante autorreferencial.  Pero, ojo, todo está llevado a la exageración….Tan loquito no soy.

¿En que otros aspectos Félix se parece a vos? 

Obsesivo,  multifacético, pero yo no soy tan misántropo como Félix,  que entusiasmado por algo técnico,  o ciego de pasión musical, se distrae de la pasión amorosa con su novia Pamela. 

¿Cómo nace tu inquietud por escribir una historia que combina lo policial, con aspectos psicológicos y también eróticos? 

La chispa que pone en funcionamiento el proyecto de un cuento ,  se da   por un insignificante comics de Tv. de 5 minutos ,de la serie :  Lo que le   sucedió al amigo de un amigo , donde un joven solitario, guarda en el   subsuelo un auto de colección, lo rodea de alarmas por miedo al robo…Una    noche, baja y lo ve invertido. Otra noche, abre la guantera y encuentra una nota que dice:.  “lo robaremos cuando queramos”.                                      Después de este puntapié inicial, fui sumando los tres personajes, e inventando la trama  alrededor de Félix  y lo que sigue ya es una novela, con el juego que hago con el miedo y el amor.  y algo fundamental: la ambigüedad invade todo el relato, como la confusión entre la realidad y la ficción dentro de la cabeza de Félix. Los demás personaje  se contrastan con Félix.  Lo erótico y bizarro en Tamara, es una doble herramienta, no solo para abrumar a Bruno y entrar a la casa, sino para  demostrar poder y sacar  a Félix junto a su Bugatti del subsuelo:   “¡Yo te voy a sacar de aquí abajo a conchazo limpio!

¿Creés que en el subconsciente de cada escritor hay un deseo de ser como alguno de los personajes que crea?

 Es muy difícil esa pregunta. Puede darse, pero creo que el buen escritor, tiene que zafar de ese  deseo…que use el inconsciente para crear un personaje, (ese deseo se lo dejamos al lector), así sea un asesino serial o un héroe, si no nos metemos en literatura menor .                                         Hay que tener cuidado con eso—-Borges, estoy seguro que nunca soño ser un guapo con con un facón, esperando en una esquina…

 Por otra parte, ¿pensás que escribir es una forma de expresar verdades que el autor no se anima a decir en nombre propio y lo dice a través del personaje?

 A veces, en la vida cotidiana del autor, su boca solo se abre para comer, preguntar la hora, besar, blasfemar al pegarse un golpe, etc,  y  cuando agarra el lápiz, surgen las ideas de cambiar las realidades del mundo a través de un personaje.  Otros autores , en cambio, (y son pocos),  se comportan y piensan exactamente como alguno de sus personajes. Pero en el fondo, toda obra artística es autobiográfica….consciente o inconscientemente.

La casa Kantor tiene cuestiones no reveladas, no resueltas. ¿Te gustan los finales abiertos?

 Si, La Casa Kantor,  tiene un final, donde se soluciona en parte la patología de F’elix pero alrededor de eso, dan vuelta varias preguntas, y misterios que  se revelaran en la posible continuación en El Caso Kantor,  que ya comencé .  Sí , me atraen los finales abiertos, tanto si va haber continuación o no…Hay personas que eso les irrita, a otros que les parece atractivo y divertido.

 Contame, si te acordás, ¿cuál fue la ficha que te cayó o la inspiración, ese momento crucial en que fuiste corriendo a tu casa y escribiste las primeras líneas de esta novela?

 Estuve buscando obsesivo el comics con mi sobrino en 2011, porque lo vi una sola vez,  y como le doy mucha bola a la intuición, y tenía ganas de escribir sobre el miedo al robo de algo que coleccionamos o amamos.  En el dibujito, el auto en cuestion era un   Decradenza 1934,  -pero en mi cabeza había una Bugatti (Bu)(fantasmita que asusta)-    un “accidente” tan sórdido y absurdo como el de Isadora, un obsesivo Félix ,  una Isadora  Duncan con su fatídico pañuelo de seda, un psicólogo. etc  y…la cuestión es sumar …

Así opera la inspiración.

 Siguiendo con otra de tus facetas ¿Qué es un musicólogo?

 La musicología es una actividad, relativa a indagar,  investigar a la música como una ciencia,  ocupándose de los aspectos históricos de evolución de estilos, de escuelas, evolución a través del tiempo ,de los parámetros que forman el discurso sonoro, analizando las obras musicales, etc.

Puede un musicólogo, no ejecutar instrumento, o no ser compositor, como es mi caso. 

¿En qué consisten tus eventos?

 Mis eventos son a veces a fuerza de ser completos, algo muy trabajosos, porque combinan la imagen y el sonido para poder llegar a lo didáctico en la explicación de una obra, por lo general compleja, como  una Sinfonía de Mahler,  o un Poema Sinfónico de Tchaicovsky o una obra de Bartok.  El buen audio me ayuda, los gráficos, esquemas proyectados  y videos, completan un espectáculo  didáctico y disfrutable…..Un paso mas profundo son los cursos de Apreciación Musical.  Con herramientas similares.

 ¿Considerás que logras acercar la música sinfónica al público en general?

Si, por suerte , tengo buena respuesta. Hay algunos que jamás escucharon la obra que explico, pero como te dije, creo que lo de explicar obras difíciles, y ver sus caritas concentradas me fascina. Hay gente que tiene el prejuicio de negarse a escuchar, y dice:  “Esa música, hay que  entenderla”.  “No existe nada que no se pueda penetrar, les digo, solo que primero se abran y sean buenos oyentes, a partir de allí , puede despertarse la curiosidad por indagar y analizar”…, o no, y   seguir siendo buenos oyentes.

¿Ya tenés fecha para tu próximo evento? 

No, todavía.  Hoy 24, casualmente envié una carta al Colegio de Abogados, para solicitar fecha para ofrecer una disertación audiovisual sobre la versión complete del Ballet  de Igor Stravinsky. La Consagración de la Primavera…. (El  14 de Julio, ofrecí la versión orquestal de la misma obra) 

¿Y tu próximo proyecto literario? 

Pienso que la continuación de  “La Casa”  , y  algunos cuentos humorísticos o relatos fantásticos.

 ¿Querés compartir con el público de La Lupa algún relato corto de tu autoría?¿Decime como te inspiraste para escribirlo?

Sí, me gustaría que me publicaras  El Corregidor. 

 La inspiración es producto, de que a veces siento fastidio, por la obsecuente actitud de algunos, que sin pedir permiso y arrogándose el  titulo de  corrector,  o  si así lo sea, y sepa bastante del tema, comiencen a marcar con un lápiz, los errores.

 El relato, está inspirado en  Un buitre, de Franz Kafka,  y fue bien recibido por mis colegas produce risas y alguna  sonrisa oculta.

Lo lamento, es mi forma de reaccionar.

 

                 

El Corregidor

 

“Todo escritor que camina,

va a parar al corrector”

Una tarde de otoño, paseaba por el campo y, sumido en mis pensamien 

tos literarios, comencé a recitar en voz alta, los pasajes de mi último re

lato. Vi un tronco seco, caído, y me senté a releer las hojas mecanogra

fiadas.

De pronto, entre el follaje que rodeaba un robusto abedul, apareció una fi

gura humana portando bajo su brazo dos sillas plegables, y sin que pudie

se reaccionar, avanzó y me arrebató violentamente el manuscrito.

Me levanté del tronco, retrocedí unos pasos, y en un gesto de sorpresa,

me quedé paralizado mirándolo a la cara.                                                                                                                        

El  hombre, que vestia de negro y tenía un rostro delgado y ojos exesivamen

te separados…, se asemejaba a un pájaro.                                              

-¡Qué mirás! -me gritó…¡Soy tu corregidor y vine  a corregirte, escritor! ¡Vine a corregirte! -¡Ya me lo agradecerás!

¡Salí de ahí y sentate aquí, que tenemos que trabajar! -dijo desplegando las

sillas.

Me senté a su lado, y comenzó a revisar mis hojas mecanografiadas…

Paralizado, observo la voracidad con que hace su trabajo, picoteando página tras página, los acentos, las comas, los puntos…

Se detiene unos instantes, y se lanza con su lápiz rojo, sobre los monosílabos de mis escritos. Me impresiona su sonrisa y el brillo rojizo de sus ojos.

No atino a hacer nada, pero lo miro: Tira un picotazo, grita, se levanta de la silla, vuelve  a sentarse, y continua su labor corrigiendo y cambiando los pequeños términos de mi relato. Al rato se retira, y en pocos minutos, eufórico y ruidoso, está a mi lado nuevamente.

 

La tarde va acercándose a la noche…, y cuando el Sol está por ocultarse, pasa un señor con un portafolio, y sorprendido por los gritos, se detiene a mi

rarnos, y aprovechando una distracción de mi acosador, me pregunta porqué

estoy tolerando la actitud del individuo…

-Estoy indefenso, -le dije…Al principio sentí su ayuda, pero ahora viene sin que lo llame, y empieza a picotearme.

El hombre me mira con un gesto de preocupación, y yo continúo: -¿Sabe que

pasa, señor…, quise espantarlo para sacármelo de encima. pero es muy fuer

te, y tengo miedo que pueda atacar las zonas vitales de mis escritos- Así que

prefierí sacrificar las pequeñas palabras, -le dije…, porque no creo que se

anse de corregir. ¡Es insaciable, señor! ¡Insaciable!                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       -¡Noo, amigo, noo!… No se deje atormentar por este buitre -dijo el hombre.

¡Edite ya mismo sus escritos y listo!…¡Y que le vaya a corregir los monosila

bos a su abuela!  Ud va a ver…, editar lo suyo, será como pegarle un tiro a

ese bicharraco.  Quédese tranquilo, yo tengo un amigo editor que puede

ayudarlo…  ¿Usted puede aguantar una hora mas?

-Y…, si no hay más remedio, espero -contesté angustiado.

-¡Muy bien! -dijo el hombre, y se alejó, perdiéndose en la inmensidad del

descampado.

 

El corregidor, que había escuchado el diálogo entre mi interlocutor y yo, giró violentamente sobre sus talones, corrió hasta su auto y volvió con la misma velocidad blandiendo mi manuscrito, lo enrolló y lo acercó a diez centímetros de mi cara.

Ahí me di cuenta, de lo que realmente estaba ocurriendo.

-¡Tengo tu defectuosa obra en mis manos y también te tengo a vos, escritor! ¡Abrí la boca bien grande!… ¡Más grande! –gritó apuntándome con su lápiz rojo.

Aterrado, lo miré e hice lo que me pidió. Retrocedí un paso, levanté la cabeza y me quedé en esa posición con la boca abierta esperando que todo terminara.

El silencio en el lugar era aterrador. Solo se escuchaban los golpes de pico desde una cantera cercana…

 

Al rato cerré mi boca, levanté la vista, y recortadas en el contraluz de la tarde, dos figuras humanas avanzaban hacia mí, y cuando estuvieron a mi lado, me saludaron y se pararon uno detrás del otro. Los miré a la cara. El mas cercano parecía sonreir, y el de atrás tenía los labios apretados y los ojos rojos.

El de adelante me estrechó amablemente su mano.

-¿Usted es el editor que recomendó un señor que paso por aquí hace un rato?  -pregunte temeroso.

-Exacto, soy el editor, y vengo a ayudarlo.

El otro hombre que estaba detrás, hizo un paso a un costado, sacó un re

revólver y disparó…

El corregidor se aferró a su lápiz rojo y acercándoselo al pecho, se desplo

mó sobre la hierba en un charco de sangre… El manuscrito que aferraba su mano, se soltó, y mi boca volvió a abrirse desmesuradamente…Luego se cerró.

-¿Que pasó? -pregunté. ¿No iban a editar mi libro, señor?

-Si, si, editaremos su libro…, pero antes tendríamos que echarle un vista

zo a este manuscrito, sabe?

-Sí, está bien -dije temblando. ¿Pero el señor que disparó, quien es?

-Mi corrector -respondió sonriendo.., mi corrector que siempre está a mi lado.

                   Mario Melendi  

4798-2164

15 3 628 8606

mariomelemel54@hotmail.com

                                                                                 

Gracias Mario, por tu participación en La Lupa Cultural.

Alfredo Oscar Legnazzi

Periodista – Escritor