Reflexiones: Recuerdos de Alter Ego, “un camino hacia el Todo”

Esta es una reflexión de abril de 2013, cuando presenté mi segunda novela, Alter Ego.

“En esta última semana y antes también, venía pensando en qué forma podía hablarles de Alter Ego, como definirlo y como expresar lo que siento al haberlo escrito.

Vinieron a mis muchas posibilidades. Desde la lógica, la filosofía, la religión, desde la dualidad, desde la Metafísica y el Feng Shui, y porque no desde la filosofía Zen. Pero el rasgo distintivo de esta novela sin duda es la dualidad. Creo, cualquiera sea la forma en que lo explique,  que el significado es el mismo, son simplemente caminos distintos para llegar a un mismo destino.

Alter Ego, no me cabe duda que es muchas cosas al mismo tiempo. Es un libro, es una novela, es una historia ficticia basada en hechos reales. Tiene un toque de fantasía, mucho de realidad, mucho de sueños e ideales. Cuando elaboré el perfil del personaje me inspiré en personas que vi a lo largo de mi vida, pero no puedo negar que Julián tiene mucho de mí. En realidad todos los personajes que hasta ahora fui creando, protagonistas de las otras novelas lo tienen. Por lo menos algún aspecto.

Hay capítulos que tienen un contenido real pero la forma en que están relatados es distinta a la que sucedió en la realidad. Creo haber rescatado el sentimiento que tuve ante esas situaciones que no me gustaron, que tuve ahí cerca de mí y que nadie me las contó porque la viví.

De alguna forma podría decir que cuando vayan leyendo la historia, siguiendo el hilo van a encontrar una especie de compendio de canallas, mentirosos, traidores, panqueques y desleales. Personajes que van interactuando con el protagonista y le van mostrando a Julian, de que se trata todo eso de intentar ser un Yuppi exitoso, en un mundo competitivo, en donde pareciera que los sentimientos positivos fueron dejados de lado y solo aflora el resentimiento, el odio, la envidia. Pero también es cierto que dentro de esa jungla de escritorios, archivos, y oficinistas también  hubo gente buena, con valores y ese contrapunto al personaje lo hace llegar a la verdad, siempre a su verdad.

Probablemente si los canallas de los que les hablo fueran escritores, no sé qué papel me tocaría interpretar en la historia que ellos contarían. Yendo al personaje, a Julián, creo que  es un hombre excesivamente idealista y tiene un librito incorporado y todo lo que está fuera de ese libro aparentemente está mal.  No tiene grises, para él la vida es blanco o negro. Y así le fue. Le tocó vivir muchos momentos desagradables y traumáticos. Vivió comenzando muchas veces con mucho entusiasmo y cansándose de luchar contra los molinos de vientos. Pero lo importante es que si bien los años le enseñaron que negociar no está mal y ceder aunque sea un poquito tampoco está mal, creo que nunca cesó en sus ideales, y ese es el espíritu de esta historia.

Yendo a ahora al escritor, o sea a quien les habla, les comento que si tuviera que hacer una lista de cualidades y defectos, creo que la lista defectos sería enorme (y eso es porque a pesar de todo soy muy autocrítico) y la lista de virtudes o cualidades seguramente sería más pequeña.

Ahora considero que dentro de esas cualidades, podría definir como un don natural, llamémosle así, es el de tener buena memoria para recordar hechos, sucesos, fechas, épocas de tiempos remotos e impensados. A veces me han dicho ¿como te acordas de eso? Y si bien la capacidad de almacenamiento de nuestra mente es grande, si uno guarda y guarda indefinidamente, la virtud se puede transformar en tortura y te podes preguntar ¿para que sirve esto? Ahora yo creo que en algún momento de la vida, cada uno se  trasforma en un todo con uno mismo y ahí es donde la verdad aflora, sale, fluye. Uno es un todo con el universo, porque no es ajeno a lo que le pasa a las otras personas y uno es un todo con uno mismo. Estimo haberlo logrado, por lo menos en parte, aunque parezca una contradicción, si es todo no es en parte, pero bueno. Quizá haya logrado ensamblar algunas partes y voy en camino de ese todo.”

Alfredo Oscar Legnazzi

Periodista – Escritor