Escritores Invitados: Hoy nos visita Viviana Carmen Tissoni

Como es habitual en los editores de La Lupa, con el deseo de promocionar la obra de otros escritores, hoy presentamos a Viviana Carmen Tissoni.

Viviana es una escritora nacida en Norberto de La Riestra, ciudad de la Provincia de Buenos Aires,  Partido de 25 de Mayo.

Es graduada en Letras, docente y miembro activo de  la Sociedad de Escritores de Chivilcoy. Nos cuenta que en  sus comienzos su mayor pasión era la lectura y no la escritura, aunque estar en contacto con los grandes escritores como Borges y muchos clásicos de la literatura, finalmente han hecho que su vocación por escribir se haya manifestado en los últimos tiempos.

“Mi trayectoria como escritora es reciente, ya que me dediqué a la tarea docente durante muchos años”, nos dice Viviana.

Coordinadora de talleres literarios en 25 de Mayo y ganadora de premios y menciones :

Premio III Concurso Literario APER  2004 (Roque Pérez, prov. Bs. As.) en Poesía; Mención Provincial en Cuento “10º Certamen Literario Nacional 2012”, Gral. Viamonte, prov. Buenos Aires: “Encuentro en una estrella”; Mención de Honor en Narrativa “Certamen Literario Internacional Junín-País 2012”, Junín, prov. Buenos Aires: “Reflexiones sobre la lectura”.

Estuvo presente en la” Feria del Libro Mar del Plata 2012”, disertando sobre “Cuento breve. Selección de microrrelatos”.

En diciembre de 2012 SADE Chivilcoy editó su primera antología que incluye algunos relatos de Viviana. Pero también podemos encontrar parte de la obra de esta escritora en otras ediciones: El corazón del robot” (cuento), “Reflexiones sobre la lectura”( informe)(texto premiado en Junín): Antología Junín- País 2012.

En 2012 escribió su primera novela, que aún no fue publicada. Su título es muy sugerente: “Ese aroma a tierra seca”.

Como muchos escritores que han dedicado su vida a la tarea diaria de trabajar y a educar a sus hijos, su carrera pública puede ser breve o reciente, pero no cabe duda que ha nacido para escribir.

La Lupa Cultural tiene el privilegio de compartir con sus lectores  dos poesías : “ Sendero y sueño” (2012), en honor a  Alfonsina Storni y “La palabra cristal” (2012).

Y un relato

Ana Frank, setenta años de vigencia” (2012).

“Sendero y sueño.”

Cielo eterno, infinito,

Mar azul, transparente,

Arenas doradas en donde va a reposar la espuma,

Gaviotas que dan vida al silencio expectante.

Mirando el horizonte, yo camino.

Mis pies marcan un sendero en  la playa.

Me viene a la memoria  el recuerdo de Alfonsina,

La pequeña huella que se internó en el mar.

Tal vez perseguía un sueño,

Un amor que esperaba en el fondo marino.

Sigo caminando.

El sendero se prolonga, el agua roza mis pies.

Dónde estás, Alfonsina?

Perseguimos el mismo sueño?

El amor aguardando en el fondo del mar?

El amor verdadero, el que sólo es un sueño,

Al que tanto escribías,

Que marcó tu sendero,

Con tus pies en la arena, hasta el fondo del mar.

 

La palabra de Cristal

La palabra cristal me sugiere a mirada,

Tus ojos transparentes en los que me reflejo.

Las dos estrellas que marcan el rumbo que persigo,

Donde detengo mis pasos y detienes los tuyos.

La palabra cristal me recuerda a sonido,

el tintineo suave al chocar de las copas.

Cuando manos sinceras se levantan, alegres,

De brindar por la dicha que depara el futuro.

La palabra cristal se derrama en la lluvia,

Que golpea en los vidrios de aquellos ventanales.

La música de un piano, que se escucha a lo lejos,

Engalana la noche, cristal de los amantes.

 Encuentro de Escritores Los Toldos.

 

Ana Frank: Setenta años de vigencia.

Siento la necesidad espiritual de honrar la memoria de una mujer quien, junto a toda una colectividad humana, sufrió los horrores del antisemitismo  y del odio racial, debido a la locura de quienes no respetan la vida. “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas.” Palabras de Martin Luther King. Tuvo el mismo sueño que Ana Frank.

Él estadounidense, ella alemana. Ambos nacidos el mismo año, 1929. Ambos muertos por la maldad humana. Él luchaba por la discriminación racial. Ella, víctima de la discriminación religiosa, no tuvo tiempo de luchar. Su partida muy temprana se lo impidió, sólo intentó sobrevivir, sólo tuvo tiempo para tener esperanza.

Al cumplir trece años, recibió como regalo el diario al que llamó Kitty. No iba a imaginarse que sería el depositario de todas sus tristezas, de todas sus angustias. Había nacido en Alemania. A los cuatro años, se estableció con su familia en Amsterdam (Holanda). Cuando se inició la persecución a los judíos por los nazis (1942), su padre buscó refugio para su familia en el “Anexo secreto”. Allí comenzó la joven a escribir su diario, en donde relató todas las vivencias de las que fueron víctimas. Se habían sumado a ellos la familia Van Daan y el señor Dussel. Día por día, Ana escribía en su diario. Allí descubrió la carencia de todo lo material, el hambre y el sacrificio. El vivir con miedo, la peor pesadilla del ser humano. Allí conoció el amor de Peter, y el desengaño. El terror en las noches de bombardeos, buscando la protección de su padre.

No obstante todo ese infierno, siempre perseguía la esperanza de la libertad. Soñaba con ser escritora, hacía proyectos para el futuro, en plena guerra. Sólo veía, desde una ventana, un árbol y un pedazo de cielo. No necesitaba nada más para distender su espíritu. En los momentos límites, el alma se enriquece con lo realmente valioso. Estudiaba en el anexo, ávida de conocimientos. Su espíritu no imaginaba la maldad humana. Soñaba con el día en que acariciaran la libertad. Se alegraban cuando la radio, único medio de comunicación que poseían, anunciaba posibles avances hacia la paz. Pero todo en vano.

En agosto de 1944 la Gestapo irrumpió en el anexo y sin piedad, fueron llevados prisioneros. Y el martirio fue peor. No sabemos qué sintió Ana, si en esos momentos terribles el ser humano presiente su final, o si la esperanza continúa, aún en ese martirio atroz. Como los ruiseñores que cantan en las batallas, tal vez así haya esperado a la muerte. El único sobreviviente, su padre,  Otto Frank, mandó imprimir copias del Diario, que había sido encontrado en el refugio.

En esta época en que a muchos jóvenes   les resulta difícil proponerse objetivos, o bien les cuesta lograrlos, Ana es un ejemplo. Ella no abandonó sus ideales ni siquiera en los momentos más terribles y dolorosos. Creía en la generosidad y el buen corazón de las personas. Quería continuar viviendo, aún después de su muerte. Deseaba que su corta vida fuese un testimonio de la lucha por la igualdad social, la justicia y la libertad. Los mismos ideales de Martin Luther King. Él recibió el Premio Nobel de la Paz. Lo merecería también Ana Frank, aunque sea su alma la que lo celebre, en el cielo desde donde nos esté mirando.

 200161_10200191614533196_636295905_n

Viviana, gracias por tu aporte a La Lupa Cultural y esperamos que en 2013 publiques tu novela. Un gran abrazo!!!!!!!!!!

2 Respuestas a Escritores Invitados: Hoy nos visita Viviana Carmen Tissoni

  1. Alicia Olga López dijo:

    Me gustó mucho el poema “Sendero y sueño”… pienso que a Alfonsina también le hubiera gustado. Graciasss

Deja un comentario