MUSICA: Tango

Noches de tango y milonga – Milonguera y bien al piso

La noche estaba ideal para una caminata por la playa. No obstante, decidimos primero, cenar y para eso, había que elegir entre un menú juvenil, al que siempre estaba dispuesto nuestro hijo menor o un lindo restaurant donde poder saborear algún plato no habitual hecho en casa.
Ante las múltiples ofertas que la ciudad nos brindaba, elegimos Status, muy cerca de la playa, pleno centro comercial, pero alejado del ruido de la calle.
Mientras estábamos cenando, observaba atentamente las mesas a mi alrededor. El local estaba muy bien decorado. En el fondo, una barra de madera de esas “de antes”, se preparaba para recibir a quienes no iban a cenar, sino a tomar algo, como una costumbre nocturna, se ve que bastante afianzada. Notè que en la parte derecha del restaurant, no había mesas. Parecìa una improvisada pista de baile. Mi costumbre de fotografiar los lugares me sirvió para investigar si ese espacio estaba destinado a algún fin en particular.
La camarera me comentó que después de cierta hora “se armaba milonga”. Bueno, pensé, una buena excusa para saber de què se trataba y por què no charlar con alguno de sus concurrentes y enterarme de sus experiencias.
En una mesa contigua a la nuestra, siete personas cenaban y charlaban entusiasmados. Uno de ellos, recordaba su época de escuela secundaria con mucho ímpetu, y las mujeres sentadas frente a èl, lo escuchaban atentamente. Todos impecablemente vestidos, demostran alagrìa a medida que se acercaba la hora del baile. En otra mesa, un grupo que llegó màs tarde, terminaba de saborear sus helados de limón.
Le pregunté a la mesera si tenìan un profesor o alguna persona que los guiaba, y me llevó hasta ella.
Lucía Naòn es su nombre. Con una sonrisa amplia me contò que se reunían en ese restaurant todos los martes y jueves en temporada y también los viernes a partir de marzo. Era un entusiasta grupo de mayores de…sesenta? que disfrutaban del baile. Ella era su profesora en el nivel principiante, y había una pareja de profesores que viajaba desde Villa Gesell (Silvia y Carlos) para instruir a los màs avanzados. Lucìa siguió con la charla, diciendo que una chica que salìa e trabajar alrededor de la 1 de la mañana, iba hasta allì para dar sus primeros pasos, antes de descansar hasta el dìa siguiente.
Los grupos eran bastante parejos en edades, pero también iban a aprender chicos de 18 y 19 años.

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la profesora Lucía con uno de sus alumnos2013-02-07-672 2013-02-07-673
Muchas de las parejas eran residentes de Pinamar, otros de Gesell y algunos de Madariaga. Nadie querìa perderse esos días de milonga, no solo por el hecho de aprender sino de “compartir con amigos” y como dijo Haydèe, una de las bailarinas “esto es un mimo para el alma, màs allà de bailar bien o no”.
Cuando me acerquè a una de las mesas para contarles que la nota saldría por internet, algunos decìan que querìan estar de incógnito, que no sacara fotos para no comprometerlos, pero todo fue en tono de broma. Vi que era mucha la cordialidad de existía entre ellos, y se sintieron muy felices de aparecer próximamente en “todo el mundo, con esto de la internet”. Jorge y Norma, Miguel y Silvia, Vivi y Ana, los màs habituès
Entre los compases de D `arienzo y Pugliese, algunas parejas se decidieron a salir a la pista y deleitar a los concurrentes con unos pasos de baile.
Estas actividades son poco conocidas por el turista que pulula por las calles de Pinamar.
Ellos no están atentos a los que caminan sin rumbo por las calles comerciales, solo se preocupan por el paso que la profe Lucía les enseñó la última clase, y que el piso no estè húmedo, asi pueden darse el gustito de lucirse con una “ barrida”.
Referencias: Lucía Naón lucia_naon yahoo.com.ar
Status Restaurant Av Bunge 468 Pinamar
02267 15 40 1237
011 15 5474 5031

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