Relatos: Mar, sol y brisas, descubriendo Pinamar.

Los pinares resuenan ni bien el sol se asoma, temprano. Incontables loritos cantan y discuten qué rutina seguir el resto del día, especialmente soleado, que se avecina. Todas las mañanas repiten el show, pero como no hay apuro por levantarse, el estridente sonido de las aves, no molesta.

Caminar por Bunge requiere ganas. Cuadras extensas y verdes acompañan los pasos desde la primera rotonda hasta la avenida del mar, donde la vuelta obliga a recorrer sus extensas playas, esas donde el sol pica fuerte y la brisa salada acomoda las lonas y carpitas. A pesar del calor, vale la pena recorrer la ciudad. Todos los rubros se encuentran distribuidos a lo largo de la avenida, Restaurantes, mesas afuera, reciben con amplias sonrisas a los turistas. Se empeñan en hacerlos sentir cómodos y relajados, alejados de corridas e intentando borrar, al menos por unos días, las múltiples cuestiones laborales. No abusan de las artesanías ni de los infinitos modelos de caracoles. Todo tiende al buen gusto y la libre elección. Los vendedores dejan revisar, elegir, preguntar y se acercan si son requeridos.

Una se siente cómoda. El olorcito a eucaliptus se mezcla con el de la resina típica de la zona, que incluye Ostende, Cariló y Valeria.

Pinamar es otro mundo. No existe la peatonal que se recorre una y otra vez. Muchas calles comerciales que se cortan resumen una herradura donde convergen esquinas con maceteros floridos y caminos de arbustos bien cuidados. No existen los semáforos. Cada uno que circula es encargado de velar por su seguridad, y se respeta al peatón.

Me siento bien así. Logro acostumbrarme a caminar son contar las cuadras, que por cierto son irregulares. Puedo volver varias veces por la misma calle sin repetir vidrieras y logro retener las mejores sin equivocarme.

Inspiro y recibo aire puro, no existe la corrida y el apuro. Así vale la pena estar fuera de casa.

Sin idea de escribir para un folleto turístico, intento describir el sentimiento de estar de vacaciones en un lugar ideal. Ahora, llego el tiempo del trabajo, de los horarios, de las obligaciones, Seguramente tomaré este año con menos presión, luego de haberme sentido especialmente dueña de mis tiempos.

Silvia Mabel  Vázquez2013-02-04-522

3 Respuestas a Relatos: Mar, sol y brisas, descubriendo Pinamar.

  1. ada- dijo:

    tal cual!!!me gusta es asi y mas..

  2. CLAUDIA dijo:

    Es un lugar ideal, de verdes intensos, de sonidos imborrables y de un mar de colores diversos e infinitos horizontes. Me siento bien alli….

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