Escritores amigos: Lautaro Ramos

Con apenas veinte años, Lautaro Ramos es una de las promesas literarias que nos hacen aseverar que no todo está perdido. Muchas veces escuchamos decir que la juventud no sabe lo que quiere. Damos fe que no es así. Muchos jóvenes intentan insertarse en el mundo del arte, ya sea escribiendo o dibujando, cantando , componiendo o trabajando el cuerpo. Muchos otros, por medio de carreras universitarias o artesanales. En este caso, Lautaro escribe y además ilustra sus trabajos. Egresado de una escuela Técnica, orientó sus estudios a las letras, inscribiéndose en la Universidad para cursar la carrera. Nos pareció oportuno luego de haber leído varios de sus trabajos, darle la posibilidad que lo conozcan por este medio. Se dedica a escribir hace aproximadamente 2 años, entre otras cosas también pinta. Según sus propias palabras “ Escribir me ayuda a percibir la realidad que confluye frente a mí, dentro de mí. Entender algo que sin la tinta no podría manejar. La lista de artistas que dejaron una huella en mi es larguísima pero se podría resaltar a Julio Cortázar y Roberto Arlt entre muchos más.Aunque en un principio comencé escribiendo cosas mínimas. Microrelatos y mini-poemas eran mis tipos de texto recurrente. Poco a poco le fui dando un poco más de extensión a mis obras. Hoy, a pesar de que siguen siendo cuentos cortos en su mayoría, tienen una complejidad un poco más elevada. En cuanto a los tópicos son variados, aunque todos tratan de situaciones y temas que me inquietan; normalmente generan un estado emocional.” Esperamos que les agrade y pueden conectarse con el dejando un mensaje aquí o a su correo: ramos.lautaro@hotmail.com

DESAPARECER (completamente) Por Oliverio Babel

Le extrañó que nadie lo saludara hoy. Decidió escribirlo en la libretita repleta de notas que estaba pegada en la puerta de la heladera, así no se olvidaría de comentárselo a su terapeuta. Se desvistió y se deslizó al baño. Después de evacuar abrió las canillas de la ducha y estiró una mano dentro para comprobar la temperatura del agua. Cuando ésta estuvo a una temperatura agradable se quitó la ropa interior y se metió en la mampara. Mientras se mojaba la cara no despegaba la mano de la canilla del agua fría. Sabía que el agua subiría más de temperatura y debería corregirlo. Momentos después sucedió y se quemó un poco. Se refregó cada centímetro de piel tratando de lavar el día de hoy que se le había pegado a la epidermis. Un día de soledad. En un tiempo de soledad. La verdad, se sentía muy solo y estos días donde nadie le dirigía la palabra lo hacían sentir aún más miserable. El agua dejó de caer y él salió de la mampara de vidrio procurando no resbalarse. Se secó rápidamente y se puso la toalla en la cintura para cubrir su desnudez, no es que hubiera nadie en la casa, fue solo un movimiento instintivo. Salió del baño sin hacer nada más y se fue arrastrando los pies a su habitación, era en la puerta contigua. Se metió en la cama, desnudo como estaba, mientras la tristeza lo atrapaba igual que el sueño. Se sentía desaparecido de la tierra, se sentía trasparente para los demás. Nadie lo llamaba. Nadie le había hablado en todo el día, temía volverse aun más loco. Decidió que eso también se lo diría al terapeuta, aunque seguramente no le hiciera mucho caso. Con algunas lágrimas en los ojos destapo el frasquito de prozac que había sobre la mesa de luz. Tomo un pildorita y apago la luz. Por la mañana se vistió con la ropa de oficina y volvió a arrastrarse al baño, se lavó los dientes frente al espejo con los ojos cerrados y salió. Desayunó y se dirigió al trabajo. Otro día, como siempre silencioso, por lo menos para él, pero algo le llamo la atención rápidamente. Tres colectivos pasaron y ninguno paró a su señal. El cuarto se detuvo cuando una señora frente a él levanto la mano para detenerlo. Al subirse al colectivo pidió boleto pero el conductor no le hizo caso. Y ya que no le hizo caso se dirigió sin pagar a uno de los asientos traseros. Así de tortuoso fue el resto del día. Las personas no solo no le hablaban, sino que ni siquiera lo registraban. Lo ignoraban completamente. Su expresión fue desmoronándose poco a poco. Se sentía aun mas desaparecido que nunca. Tenía tantas ganas de llorar que corrió al baño para ocultarse de los que lo ignoraban. Por supuesto nadie notó su carrera. Se mojó la cara tratando de despejarse y levantó la vista para ver su tristeza en el espejo. No encontró nada, ni su expresión, ni su tristeza, ni su presencia; su cara se desencajó. El terapeuta le había dicho que el prozac podía generar algunas alucinaciones, pero nada como esto. También dijo que cuando se sienta solo trate de pensar en momentos felices. Pero ahora no se sentía solo. Se sentía nada, era nada, nadie lo registraría nunca, ni se comunicaría con él. Nunca nadie te explica como sentirte mejor cuando ya no sos nadie cuando dejas de existir para los que te rodean. Nadie te explica como manejas la locura y la tristeza cuando estas se vuelven una constante en el transcurso de los días. Cuando los antidepresivos no hacen nada, porque la amargura se te pego a la piel y la tristeza es casi una adicción. Salió disparado del baño y escapó del edificio, furioso, con lagrimas en los ojos y balbuceando cosas, contra Dios, el mundo y contra él mismo. Ya en su casa se sentó en la cama destapó el frasquito de prozac. Consumió una a una las veintisiete pastillitas y segundos después durmió para desaparecer completamente.

Lautaro Ramos

 

Gracias Lautaro por tu aporte a La Lupa Cultural.

Silvia Mabel Vázquez

5 Respuestas a Escritores amigos: Lautaro Ramos

  1. Hermosa obra literaria con un sinfín de connotaciones; ideal para leer, para volver a leer y, fundamentalmente, para reflexionar. En consecuencia, hago alusión por lo leído recientemente a un tema que muchas veces circuló por mi cabeza: “Que difícil es salir adelante en los momentos de crisis extrema más allá de la ayuda de los terapeutas y de las medicaciones psiquiátricas, y que difícil es salir adelante, aunque parezca contradictorio, sin la ayuda de los profesionales. En definitiva, que difícil es salir adelante…

    • Intentaré, gradualmente, interpretar con más precisión la literatura. Aunque, literalmente, me gustó lo que leí. En realidad, la inexperiencia siempre juega en contra, tal vez percibí aspectos de la lectura que no supe explicarlos. No es fácil. Voy a seguir intentándolo.

  2. Mary dijo:

    Lindo escrito, de donde se desprende la necesidad que tenemos los seres humanos de interactuar entre nosotros, de la necesidad de amistad, amor, comprensiòn… cuya carencia no lo solucionamos con un prozac y mucho menos con el frasco completo!!!

  3. Lautaro dijo:

    Muchas gracias a todos los que se tomaron el tiempo de leer el escrito y muchas gracias también a La Lupa Cultural por permitirme difundirlo.

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