Cuentos: La china

La china

Sus manos estaban siempre dispuestas a cebar un mate, justo antes de que él ensillara el caballo que lo alejaría del rancho por un tiempo. Las trenzas le llegaban a la cintura. El  brillo de su pelo negro, la china imagenenceguecía cuando le pegaba el sol. Era muy delgada, y morena, y en los ojos se veía la tristeza.

Sabía que no era eterno, pero  la envolvía una melancolía que no conocía. Le había lustrado con mucho amor las botas y  le había anudado pacientemente el pañuelo en el cuello. Le había puesto en el bolsillo, unas hojitas de menta para que no extrañe el sabor a casa, cuando por ahí, alguien le cebara los amargos a la tarde. Ella sabía que el invierno iba a ser duro, pero a pesar de eso, trataba de convencerse que era para el bien de los dos. Habían estado hablando muchas noches, convenciéndose que era lo mejor, y que cuando volviera, los dos podrían cumplir una parte de los sueños que tenían desde los 14, cuando se habían conocido en el baile. Si se acordaba de eso… Su  mirada clavada en los ojos desde que llegó, el facón en la cintura, el sombrero negro y  las bombachas de fiesta… Desde entonces, no se separaron jamás, por eso le costaba tanto.

Dándole el último sorbito al mate, le besó la frente y le dijo:“Quédese tranquila, mi doña, que el trabajo en lo de los Sánchez, es seguro, y pagan bien , ya se lo dije. Vaya preparando las cosas, que cuando vuelva, ahí nomás nos vamos”.

Subió al caballo, le pegó suavecito en las ancas, y al trotecito, desapareció detrás de los eucaliptos que flameaban con el viento frío del invierno que se venía.                                    

Silvia M. Vázquez

 

       

3 Respuestas a Cuentos: La china

  1. Claudia dijo:

    Que bueno cuando un cuento es también una pintura!!!

  2. rubèN sàncheZ rivaS dijo:

    UNA IMAGEN DE NUESTRA SUFRIDA GENTE CAMPERA. QUE AUN HOY EN ALGUN RINCON… SUFRE; COMO IMPLCITAMENTE ESTA PLASMADO EN EL CUENTO.
    GRACIAS SILVIA

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