Entrevistas: Edith González: Psicóloga y Actriz

En este mes de diciembre visita nuestra revista Edith Gonzalez, de profesión psicóloga y  que recientemente ha incursionado en la actuación, haciendo su debut con una obra de teatro de su autoría (escrita junto a la artista plástica, escritora y actriz Diana Gortan).

La obra fue presentada en el Centro Cultural Borges. Edith nos habla sobre los beneficios que tiene la actuación para las personas, tanto desde el punto de vista personal, además de darnos su opinión profesional como  psicóloga.

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¿Cómo se relaciona la psicología y la actuación?

Podríamos hablar de la Psicología y la Vida, porque está en la vida misma. Esto nos permite extendernos, en cuanto a relación de conceptos, a todo el arte. Arte como fin, en el sentido del resultado de una acción humana, o comunicación. Arte como medio, en el sentido de expresión de emociones, ideas… La actuación, es un medio terapéutico. Hago referencia al Psicodrama, de Moreno, quien se inspiró en el teatro, para crear esta herramienta psicoterapéutica. En el Psicodrama, el individuo “actúa” situaciones, hechos, experiencias de su vida. Las obras teatrales, ofrecen al actor, la posibilidad de meterse en la piel de distintos personajes. Lo que significa, meterse en la piel de distintas vidas, experiencias, etc. No dejando de ser uno mismo.

¿Dentro de los tratamientos psicológicos está recomendado iniciar talleres de actuación?

Puede sugerirlo el terapeuta, acorde a la metodología y herramientas con las que esté trabajando, o por decisión propia.

¿Qué cambios se producen en el participante del taller (paciente)?

Los cambios que puedan producirse, cuando la persona incursiona en la actuación, son generados por el propio individuo, no por la actuación en sí. En este sentido, la actuación es un medio para generar cambios. Se trabaja fuertemente a nivel de la comunicación, tanto verbal como no verbal. También a nivel de las emociones, en cuanto a su expresión, como a su regulación. Se logra un fortalecimiento del Yo. Las técnicas, también logran que quien actúa, aprenda a respetar y manejar espacios, su propio cuerpo y a quienes comparten el escenario con él o ella. Se crea un puente de comunicación con el público, sabiéndose expuesto con la finalidad de transmitir sensaciones, emociones y acciones.

¿Pensás que interpretar a  un personaje nos ayuda a sacar nuestro yo real?

Vivimos en sociedad. Nuestra esencia es nuestra esencia siempre, estemos donde estemos. Socialmente, “actuamos” en muchos ámbitos, en familia, en el trabajo, con nuestros grupos de amigos y amigas, etc. Nos adaptamos al lugar y con quienes estamos. Son nuestros distintos roles. En el teatro, nos metemos en la piel de distintos personajes. Eso nos permite, con entrenamiento, vivir esa representación, como si fuéramos él o ella… Es como la conocida frase: “ponerse en los zapatos del otro”, y siempre agrego: “sin dejar de ser yo”.

Cuando liberás esas emociones y despertás, ¿que sigue después?

La actuación no es psicoterapia. Puede ser sugerida por un profesional, para acompañar un proceso psicoterapéutico, como mencioné anteriormente. Esto significa que las emociones se expresan en función del personaje que estoy representando. El actor adquiere la habilidad de entrar y salir del personaje, así como de distintas situaciones emocionales en una representación. El después, es el análisis junto a la dirección de la obra, en función del objetivo. Lo que me queda es una sensación de satisfacción, cuando logro dar con la expresión que pretenden el autor y la dirección.

¿Cuándo empezaste a actuar?

Hace poco tiempo. Estuvo siempre latente en mí. Por más vueltas que uno de, tarde o temprano, termina tomando los caminos que internamente deseaba caminar. ¿Cómo darse cuenta? En principio preguntarse por ejemplo: “¿esto que hago, me hace feliz? ¿me siento feliz haciendo esto? Siento que algo me falta… ¿qué es?” Preguntas como estas, nos llevan a comenzar una búsqueda, y esa búsqueda nos lleva a incursionar en áreas a veces impensadas. Así comencé a escribir, a cantar, a actuar.

¿Notas cambios en tu vida diaria?

El arte es maravilloso y placentero. En mi vida diaria, tengo espacios que disfruto como escribir prosas, ser coreuta, participar de talleres de teatro y algunos proyectos creativos en danza… Los cambios, a partir de incursionar en el arte, son estos espacios de expresión y de creación, que me producen momentos de mucha alegría y satisfacción. Cuando uno cambia en algo, el medio donde nos movemos es receptivo y se contagia.

¿Qué tipo de personajes te gusta interpretar?

Estoy pasando por personajes muy dispares y por drama, comedia, grotesco. La realidad es que disfruto de todos ellos. Destaco mi personaje “Desquicio”, una anciana.

¿Dónde hacés el taller?

El taller de formación que estoy realizando, se llama “Teatro y Neurociencias”, de Patricia Hart.

Cuando estas actuando, ¿dejás por momentos tu profesión de psicóloga o estás todo el tiempo analizando las situación desde esa óptica?

Uno aprende a desprenderse de la profesión cuando es necesario. Cuando comienzo a trabajar un personaje, me predispongo al mismo, dejando fluir las emociones, metiéndome en su piel, calzando sus zapatos… De ese modo analizo al personaje, siempre guiada por la dirección. Cualquier persona puede hacer teatro.

Tengo conocimiento de que escribiste una obra de teatro junto a Diana Gortan. ¿Me contás de qué se trata?

“Desquicio y Trastorno. El día de la verdad”. Dos ancianas, familiares, viven juntas. Guardan secretos de su vida, que llevan como una pesada carga. Deciden hablar sobre ellas y el rencor producto de experiencias pasadas y ese día se transforma en “el día de la verdad”. Humor y drama en un guión escrito y actuados por nosotras.

Gracias Edith por tu aporte a La Lupa Cultural

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ALFREDO LEGNAZZI

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