Letras: El arte literario en BAN (Buenos Aires Negra) , por Marisa Florenzano

 

53d677e9d6c7a_510x339Entre el 1 y el 9 de agosto se realizó en el ámbito del Centro Cultural San Martín el encuentro BAN! (Buenos Aires Negra). Este evento que convoca a los amantes del género (el relato policial o de investigación, en sus dos versiones narrativas, cuento y novela), sorprende cada año por la diversidad de sus propuestas.

Organizado y coordinado con eficiencia por el escritor Ernesto Mallo, el BAN! tiene un encuadre estricto (cada disertación cuenta con un espacio de 30 minutos) que asegura un dinamismo efectivo y mantiene al público expectante y entretenido al mejor estilo de una buena trama policial.

Y esta característica no es casual: en el BAN! Conviven codo a codo la realidad y la ficción. Ambas vertientes se entremezclan y nutren mutuamente. Así nos encontramos con conferencias a cargo de escritores (como Claudia Piñeiro, Pablo de Santis, Eduardo Sacheri, por nombrar sólo a algunos en el ámbito nacional, o el griego Petros Márkaris, el holandés Gauke Andriesse, el africano Emannuel Dongala, etc). También hubo disertaciones llevadas adelante por cronistas del género criminalístico, como Mauro Szeta, Paulo Kablan y el fotógrafo canadiense Greg Girard, entre otros, sin faltar el aporte de un ex presidiario, un ex policía, o la periodista mexicana Cecilia González, especializada en el problema del narcotráfico en América Latina, entre muchos otros. La lista de conferencistas es francamente muy extensa.
Cada uno de ellos brindó su particular visión sobre hechos reales o sobre tramas de ficción y en todos los casos los asistentes han evidenciado su interés y empatía. Los disertantes por su parte, se han mostrado accesibles y bien dispuestos, brindando inclusive, en los casos en que fueron requeridos, la posibilidad de continuar la charla fuera de la sala de conferencias.

Un pequeño stand ubicado en el hall del primer piso del Centro Cultural, daba la posibilidad de adquirir fiestaejemplares para ser firmados por sus autores.
La convocatoria fue multitudinaria. Y es que el género policial con su subgénero, la novela negra, sigue desplegando su magnetismo en todo el mundo. Desde aquellas primeras obras que hicieron su aparición en el siglo XIX en Inglaterra y en EE UU (Sir Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes y Edgar Allan Poe con A.Dupin respectivamente), el género se ha enriquecido de un modo rotundo con producciones que, desde mediados del siglo XX, han agregado a las tramas clásicas de investigación, un importante componente de denuncia mediante argumentos que incorporan cuestiones relacionadas con lo político, lo social y lo económico, más el siempre cautivante componente psicológico, como condimento infaltable del género.

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En síntesis, la propuesta no tiene desperdicio. Hay temas para todos los gustos y son desarrollados desde todos los ángulos de enfoque posibles. Quienes hayan asistido al BAN! seguramente coincidirán con esta apreciación. Y quienes no, ¡a estar atentos el próximo año!

La visita de Petros Márkaris

Petros Márkaris, escritor de origen griego y creador del popular comisario Kostas Jaritos, visitó nuestro país en el contexto del festival BAN (Buenos Aires Negra) a comienzos de agosto. Mediante dos conferencias brindadas en diferentes jornadas, el autor desplegó su gran conocimiento sobre el género policial (desde su origen hasta nuestros días) y dejó entrever su gran compromiso político y social, que se evidencia de forma notoria no sólo en su dialéctica sino también en la estructura narrativa de sus novelas.Markaris 1
De padre armenio y madre griega, Márkaris nació en 1937 en Estambul y estudió economía en Viena. Como consecuencia de este derrotero policultural, habla perfectamente cinco idiomas: griego, turco, alemán, francés e inglés. Además, durante la charla que mantuvimos con él, nos comentó que entiende casi totalmente el español, aunque aún no se anima a hablarlo. Su desempeño en el mundo de las letras también es profuso y variado: fue libretista durante años del recientemente desaparecido director de cine Theo Angelopulos, tradujo a Goethe y a Brecht al griego y es autor en todos los géneros literarios imaginables, pero comenzó a dedicarse a la novela policial a los 57 años. Sus libros fueron traducidos a 14 idiomas y se venden en más de 20 países.
Quizás lo más característico de sus novelas policiales sea el contexto, el marco de anclaje en el que las tramas principales se deslizan casi con naturalidad. Con la estructura típica del género policial (un investigador que intenta dilucidar un crimen), Márkaris desarrolla una suerte de descripción cruda de la situación social, política y económica que afecta a Grecia en particular y a todo el sur de Europa en general. Desde este punto de vista, podríamos decir que sus novelas encierran un valor agregado y es esa suerte de canto de protesta que resuena entre sus páginas. Su personaje estrella, Kostas Jaritos, es un policía conservador y honesto. El contexto familiar y de relaciones del personaje principal, funciona como el vector que le permite al autor desplegar con naturalidad, una crítica profunda al estado de cosas que domina al mundo.
El propio autor ha contado en diversas oportunidades que Kostas Jaritos apareció en el imaginario de su vida, como una presencia que le ocupaba el pensamiento y que le exigía hacerse cargo de él. De a poco y casi como una obligación impuesta por su inconsciente, el autor fue perfilando los rasgos del personaje, un policía especializado en homicidios. Para humanizarlo, Márkaris cuenta que le quitó el uniforme y le puso el traje de su padre. Así consiguió que Jaritos se constituyera en un conservador honesto, tal como fue su padre. La familia del policía, clase media que sufre los avatares de la crisis pero que conserva intactos los ideales de compromiso social y de interés por el prójimo, le provee al autor la oportunidad de desarrollar un perfil ajustado de la sociedad típica griega, y a Jaritos, le otorga el contrapunto necesario para evidenciar sus ideas y contradicciones.
En síntesis, la novela negra para Márkaris es el vehículo que le permite, desde su propia realidad, seguir luchando por una sociedad más justa. En cuanto a la posibilidad de lograr este objetivo, el autor coincide con el escritor alemán Heiner Muller, quien señala que toda persona bien informada es pesimista. Y agrega, con ironía, “yo estoy muy bien informado”. En discrepancia, le señalamos que seguir batallando por un mundo mejor es la forma más acabada del optimismo. Su respuesta fue inapelable: “Soy pesimista pero como buen exponente de una generación que enarboló las banderas de la justicia social, nunca me rindo”.

 

Marisa Florenzano

para La lupa cultural

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