Lucas Andrin, escritor nicoleño, creador de “Crónicas Barriales”

Lucas es un joven escritor nacido en San Nicolás de los Arroyos el 9 de agosto de 1978.  Actualmente cursa  las últimas materias del profesorado de lengua y literatura, trabaja como Cronista para la Secretaria de Cultura de mi ciudad, es  colaborador en la revista cultural Flop (Virtual).

Ha publicado tres libros de poemas:

 “Refugios (los hijos de puta también lloran)”. (2011)

-“Masticando peces” (2007)

-“Ojos de luna llena”, (2006)

Forma parte del grupo de recitado de música y poesía Los Poemas del Centauro, recitando sus propias producciones junto con los músicos Ariel Andrada y León Pedrouzo. Es creador y vicepresidente de la Asociación Civil de Arte y Cultura “Como pan Caliente”. Y además de ganar numerosos premios es Director, investigador y guionista

 

 Más allá de abarcar muchos géneros dentro de la literatura se destaca por hacer Crónicas Barriales en las que relata y analiza distintos hechos que suceden desde lo cotidiano hasta lo más complejo y que según su óptica vale la pena contarla.

Leer sus letras automáticamente implica transportarse a lugar en donde el esta transitando. Los relatos se llenan de imágenes vivas que nos hace emocionar  hasta los más profundo de nuestro Ser.

Este mes visita nuestra página y hace su aporte a la cultura con sus respuestas tan precisas y atildadas.

¿Qué te impulsó a escribir Crónicas Barriales?

Se puede decir que la lectura de otros cronistas, la escritura es siempre hija directa de la lectura. Autores como García Márquez, Rodolfo Whalsh, Roberto Arlt, Cristian Alarcón, también autores menos conocidos como Juan Pablo Villarino, que junto a su novia recorren el mundo a dedo, pude conocerlos, hacerles una entrevista audiovisual y me pasaron un libro que se llama Un tango en el Tibet. La influencia primordial vino de la mano de un periodista y escritor de la ciudad Javier Tisera,  digo primordial porque es el maestro el referente contemporáneo de carne y hueso con el que comparto la actualidad, hablando de literatura, de periodismo, de la observación, del asombro como recurso fundamental para un narrador de historias, en fin, puedo hablar, sobretodo consultarlo asiduamente. Las crónicas barriales en las que actualmente trabajo junto a Oscar Cabaña, nacen justamente de la conjunción de esas dos cosas: de las lecturas y de las visiones puntuales que nos inculcó Tisera, por ejemplo aprendimos a mirar en lo minúsculo para acceder a lo más grande, que cualquier historia ordenada de alguna manera, puesta a punto la oreja, puede darnos o revelarnos alguna interpretación que tenga que ver con las formas morales, culturales de los seres humanos, nos enseñó a descubrir héroes anónimos, los caídos del bronces, entonces miramos hacia nuestros barrios y allí los descubrimos, seres re-significados de las mitologías, que en definitiva terminar por ser símbolos clásicos que se encuentran en los buenos libros de literatura.

¿Crees que tiene más aceptación que escribir un poema?

Son dos cosas diferentes, incluso desde su nacimiento. La crónica nace de la observación y la escucha, la poesía es un accidente. El periodista mira, el poeta ve decía Joaquín Guianusi. Pero si te referías a aceptación en el sentido de mayor consumo, si bien la gente no lee mucho, los que leen se inclinan más por las crónicas, hay mayores lectores de crónica que de poesía, creo por una cuestión de entretenimiento, también producto de vivir en esta era del consumo y del capitalismo, donde tenes información, acceso a varias partes del mundo, pero sin embargo la realidad cotidiana te cierra los caminos y tu vida está condenada a desarrollarse la gran parte del tiempo en la misma porción de tierra: hay que trabajar, cumplir horarios, los hijos. Entonces la crónica funciona como un escape o satisfacción espiritual de un deseo o una curiosidad que no se puede saciar de forma práctica. La poesía es pura belleza, y además el poder de guardar en su seno los lugares más recónditos del lenguaje, y al trabajar directamente en el plano simbólico,  recorre caminos nada más y nada menso espirituales como asegura Graciela Maturo en sus estudios sobre hermenéutica.

¿Logras transmitir con tus palabras lo que sentís?      

Las palabras transmitir-palabras-sentís me hacen pensar en la poesía. En este caso te puedo decir que no. Igualmente no creo que transmitir por medio de la escritura sea solo sentir, juegan otras muchas cuestiones más como percepciones, recuerdos, frases, sentidos olores que conjugan o se mezclan en el inconsciente primero y después explotan, incluso me ha pasado que he escrito versos durante el sueño que cuando despierto los escribo, he escritola trama de algunos sueños, pero igualmente nunca uno se siente completo. Es como ir a pescar desde la orilla. Ya yéndonos del papel de poeta, acercándonos a la prosa, quizás no existe tal accidente psicofísico, es un acto más calculado, más “frio” e igualmente no creo que uno se siente completo alguna vez.

   ¿Tenés alguna temática preferida?

Temática preferida no tengo, ando a la caza todo el tiempo, mi cabeza ya funciona así porque es lo que produce placer. Lo que sí tengo son posturas de trabajo, decisiones estéticas que quiero abordar, caminos a seguir, cosas, conceptos, formas ideas por descubrir.

¿Salís en busca de una crónica o surgen espontáneamente?

Como te decía uno está inconscientemente alerta, “trabajando”, buscando esos encuentro para tener ese momento de escritura, sea una crónica o un poema, en el caso de las crónicas, puedo estar charlando con algún taxista y aparece un dato, lo mismo si estoy tomando un vino en algún piringundín, lo mismo si estoy hablando con periodistas, abogados, letrados, están ahí, laten hay que verlas, estar en el momento justo, en definitiva te pudo decir que uno las busca todo el tiempo, eso sí hay que tener olfato, y desarrollar el olfato no es cosa sencilla,hay que juntarse con tipos que uno admire y que le puedan enseñar a uno sobre el arte o el oficio que quiera desarrollar, en mí ha sido algo fundamental, como me dijo Jorge Boccanera a quien tuve la posibilidad de conocer, ”es una lástima que ya no se tenga en cuenta la figura del maestro” en la poesía para mí lo fue Mario Verandi, del cual encaré el guión y la dirección de un documental sobre su vida y su obra,  sin saber casi nada, no salió mal y maté dos pájaros de un tiro: di los primeros pasos en el mundo audiovisual, como pude, y aprendí una bocha de poesía

¿Qué repercusiones han tenido?

Es difícil de saber. Te puedo decir que quien las leyó le gustó, incluso han podido descubrir osas que estuvieron vedadas por el vacio cultural que azotó en los 90 con el neoliberalismo. En término de alcance soy un poco pesimista, soy un obrero del lenguaje casi convencido que no tengo lectores, cosa que no me interesa mucho, claro que sería una satisfacción y una motivación, pero como diría un poeta, el poeta se interesa más en trabajar sobre el lenguaje que en preocuparse por escribir para un sector, eso sería un poco una manera de morir también, y ahora que me escucho pienso que si tuviera lectores el día de mañana tampoco me correría de esta postura, de la postura, de esta preocupación de indagar sobre el lenguaje. Quizás por eso después de que gané los primeros puestos en algunos concursos de poesía no me presenté más a ninguno, no me interesa.

¿Considerás que tus crónicas hacen un aporte a la comunidad?

Creo que sí, de hecho el subtítulo de las crónica es (siempre pensando en los jóvenes) porque como te dije anteriormente, el neoliberalismo, con sus recortes en educación, sus privatizaciones, el desempleo, creó grandes cráteres culturales que hacen que desandemos un suelo sin identidad, como dirá Freire, no podemos pretender que los jóvenes se identifiquen con un lugar si no actúan sobre ellos, si no conocen nada de su historia, de su formación, y como están abordadas desde un plano simbólico, de historias comunes, se cola mucha información, tanto histórica como social, psicológica, moral, idiosincrática, literatura, orígenes, raíces. Y están escritas o abordadas desde la escucha de tal manera que si vos la lees podes también hacerla en tu terruño, en los barrios de tu ciudad mientras conoces la ciudad donde vivo, San Nicolás de los Arroyos.

 

En cuanto a los poemas que leí veo que también, aunque en otro formato hay un poco de protesta, algo de denuncia o queja. ¿Conciderás que es así?

Es cierta esa aseveración Alfredo, lo que no quiere decir que siempre lo haga de una forma directa, intento últimamente de hacerlo desde una manera más metafísica, alegórica, que subyazca ese espíritu crítico. También tiene que ver con lo que pienso con respecto al papel del artista, creo que el artista el poeta, el pintor, lo que fuere es “un filtro” al que lo atraviesan diferentes sensaciones, u observaciones, hecho de los hombres y que después de ser atravesado amasa y escupe el hecho artístico, no creo en las formas intimistas, digo ¡ a quién carajo le puede importar lo que me pasa a mí!, pero bueno, yo no soy una voz autorizada para decir que sea así y no de la otra manera.

 

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Llanura.

Sin en la palabra vive el alba,

y el alba en la palabra,

pero la lengua y el lenguaje

me sujetan a la idea,

qué es aquella línea roja

que asoma por el horizonte,

cuál será su verdadero nombre,

si hasta su imagen

se va perdiendo en la nada

de una telaraña, tan

antigua como el fuego de la historia,

y me quedo mudo y son mis ojos

lo real de este momento.

 

Sí es así como lo pienso,

es hora de que el hombre

se aliste en las filas del escepticismo

 

Barrio tal vez.

Vivimos en barrios olvidados sin pavimento meta feria de ropa usada verdura barata y fruta pasada que cagan las moscas vivimos entre bolsas de nailon entre colillas con niños efímeros adolescentes enlatados y ancianos albañiles sin jubilación ni pasado vivimos practicamos el amor entre 1000 perros árboles hombres filosos con promesas de sindicato vivimos apartados sin salud pública o al menos menos a mano que la cocaína y el faso Vivimos entre descartes de plástico a fuerza de regetones entre fantasmagóricas estructuras del ferrocarril llevamos en la mirada el color del hierro mientras desandamos un suelo sin identidad vivimos como atragantados en el esófago del sur añorando lejanas provincias y parientes que se pasean por  los platos del domingo vivimos en un sopor de olvido que nos aprisiona y justifica, y así resistimos a zanja luna y vereda confundidas extraviados en laberínticos pasillos que viborean entre caballos resistiendo al frío y al calor en casas corte palomar siglo XXI porque así se siente el pecho el aire fertilizado lindero de los campos porque así vivimos resistiendo  a guitarra cumbia y birra un vacío que desconocemos y que cuelga de la TV que nos damos el lujo de dejar encendida mientras dormimos la siesta.

 

Gracias Lucas por tu aporte a la Lupa

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Una Respuesta a Lucas Andrin, escritor nicoleño, creador de “Crónicas Barriales”

  1. Jorge Sombra dijo:

    Me encantó el poema “llanura” en el que el poeta conjetura que es la forma de plantearse el interrogante.
    Y luego la crudeza con que describe en el Barrio Tal Vez el no horizonte de la niñez; que puede ser la argentina pero también la de cualquier país maginal.

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