Entrevistas: Marisa Florenzano -Escritora – “…la narrativa no sólo es disfrute, a veces es dolor y a veces es laberinto”

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Marisa Florenzano, ferviente fanática de los libros, de Rod Stewart y Los Beatles, además es escritora y profesora en psicopedagogía. Nació en Capital Federal, pero a los nueve años vivió con su familia en Tucumán y tres años más tarde regresó a Buenos Aires, donde reside actualmente.
“De cenizas y fuego” es una de sus novelas,editada en 2010. El argumento trata de un joven que pierde a su madre y a partir de ahí,se introduce sin proponérselo, en la verdad de su origen envuelto en un velo de ocultamiento. La búsqueda de datos que lo liguen a su padre al que no llegó a conocer, muerto en el hundimiento del Crucero General Belgrano durante la guerra de Malvinas, lo guía de un modo casi mágico a conectarse con una historia personal entramada de forma ineluctable con el devenir nacional de los años setenta y ochenta. Poco a poco se va dando cuenta de que su desarrollo futuro depende en gran medida de la posibilidad de hurgar en su pasado. Asomarse a la grieta, crecer. Afrontar una verdad dolorosa que le provocará una crisis de identidad que lo desarma y lo desafía a enfrentarse a sí mismo y a su propia historia.

¿Los años ´70 y ´80 fueron una etapa importante en tu vida?

Los años 70 fueron para mí, un despertar a lo social. Mis viejos estaban bastante politizados y los sucesos de esa década se vivieron en mi casa con intensidad. Tengo recuerdos que han quedado grabados en mí de un modo complejo. Me acuerdo de esos años con colores, olores y sonidos. Por otra parte, era fanática de Mafalda y leerla fue también un disparador de inquietudes que a veces tenían respuesta y a veces no. Por otra parte, transcurría mi infancia con ciertos vaivenes familiares, que también me marcaron de algún modo. Después del golpe de estado, la gente del común (entre los que se encontraba mi familia) entró en un letargo inmovilizante, que por suerte terminó al comenzar los 80. En ese entonces, yo ya era adolescente y pude por mi propia decisión, salir a las calles a manifestar reclamando la democracia. Tuve una militancia activa con los claroscuros y altibajos que esto significa. Todavía, al rememorar ese tiempo, vuelvo a sentir en la piel las mismas emociones: el dolor por Malvinas, el miedo, la esperanza…
Sí, definitivamente, esas dos décadas fueron profundamente importantes para mí.

¿Cómo llegaste a escribir una historia con tanta carga emotiva? ¿Qué te llevo a hacerlo?

En la medida en que pude tomar conciencia de los hechos aberrantes que ocurrieron en nuestro país en el contexto de la dictadura, y aunque a mí me resguarda la infancia (tenía 10 años en el ’76), empecé a sentir una culpa profunda por mi ignorancia de esos años, por salir a las calles a festejar la copa del mundo en el ’78 desconociendo que había gente desaparecida que estaba siendo torturada, por haber comprado la mentira de la guerra (en el ’82 yo cursaba el último año del secundario), por mi desconocimiento total en cuestiones geopolíticas. Escribir “De cenizas y fuego” me ayudó de algún modo a saldar mi deuda con esa parte de la historia, mi historia en el contexto de la historia nacional. No exorcicé totalmente mis fantasmas, pero los acallé un poco.

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¿Qué relación mantenés actualmente con los sobrevivientes que te contaron historias? Me refiero a si seguís en contacto y qué opinión tienen ellos de tu libro

Con quien más relación tengo es con Marcelo Pozzo, quien mediante su relato, me ayudó a armar el entramado de la vida en el Crucero General Belgrano. En el ’82 él era soldado conscripto, y el destino quiso ponerlo en un lugar protagónico que él vivió como pudo, con la inocencia de un chico de 18 años. Según me dijo, el libro le gustó y le pareció correcto en cuanto a su parte histórica.

El hecho de haber vivido en diferentes lugares, ¿suma para narrar historias?

En mi caso, por lo menos, sí. Cambiar de escenarios fue un “abrecabeza”, sobre todo desde lo introspectivo. El contacto con la naturaleza me sensibilizó y me mostró otra óptica desde donde entenderme a mí misma como ser humano, como parte de un contexto global. Tener que adaptarme a nuevas circunstancias, siendo una niña tímida e introvertida, me hizo desarrollar otras instancias de entendimiento que sin duda me enriquecieron y me hicieron tener un enfoque más profundo de la realidad.

¿Cuál de los géneros que escribís disfrutás más?

Sin duda, la narrativa. No sólo es disfrute, a veces es dolor y a veces es laberinto. Pero siempre me apasiona, me libera y me transforma.

Autores y libros preferidos

Muchísimos. Me cuesta encuadrar en autores preferidos. Pero sí podría nombrar los que más me marcaron. García Márquez, con su realismo mágico inquietante, los cuentos de Haroldo Conti, los de Cortázar, algunas novelas de Mempo Giardinelli, algunas de Isabel Allende, el nihilismo crudo de Paul Auster, la poesía de Borges, la de Machado, Mario Benedetti, la profunda riqueza descriptiva de Juan José Saer, la sabiduría de Murakami, el rigor histórico de Almudena Grandes, la poética impecable de Joaquín Sabina… y un etcétera infinito.

Una frase que te haya impactado

“Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en el medio del patio”. Julio Cortázar. Esta frase era el epílogo de una película argentina de Ortiz de Rosas que se llamó “Otra historia de amor”. La vi a los veinte años más o menos y me quedó grabada. Aunque para los tiempos que corren, si tuviera que elegir una frase más representativa, elegiría “Give peace a chance”, (demos una oportunidad a la paz), entendiendo por PAZ no solamente la no guerra, tan urgente en algunos lugares del mundo, sino también el respeto por el otro, por las diferencias. Y al hablar del “otro” incluyo lo natural, flora, fauna, minerales… Somos todos diferentes y tan lo mismo, sin embargo…

¿Tu profesión docente y pedagógica te fue muy útil a la hora de escribir?

No sé. Creo que más ayudó mi oficio de escritora a mi tarea docente, que a la inversa. El ejercicio de búsqueda en el alma humana al que estamos tan acostumbrados los escritores, sin duda me ayuda a conectarme con mis alumnos desde otro lugar. Es natural en mí sondear en sus almitas, intentar seguir los vericuetos de su pensamiento, conectarme con lo que sienten. Acomodo la dinámica de la clase a sus necesidades y estados de ánimo. Desde ahí, los logros en el aprendizaje son más profundos y permanentes y más aún, se convierten en una experiencia que les deja buenos recuerdos.

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En la presentación de su novela “DE CENIZAS Y FUEGO”

¿Qué opinás de la cultura que se difunde dentro de tu barrio, Olivos?

Estoy conforme. Las propuestas son diversas y continuas, para todos los gustos y edades. Noto mucho dinamismo en el modo de encarar las actividades y se percibe el interés por la difusión y la convocatoria.

¿Cuándo comenzaste a escribir?

Cuando aprendí a escribir. Desde primero o segundo grado empecé a hacer cuentitos y rimas. Y nunca paré. Escribir fue para mí la forma de comunicación por excelencia.

¿Participaste de algún certamen?

Sí, participé en varios y siempre con buena suerte. Tuve varios premios y menciones.

¿Dónde se puede comprar tu libro? ¿Es el primero?

“De cenizas y fuego” se editó en 2010. Por lo que me han comentado algunas personas que lo buscaron, ya no queda en las librerías. Tal vez esté en la Boutique del libro. Por mi parte, todavía tengo en mi poder algunos ejemplares, así que si alguien quiere uno puede contactarme. marisaflorenzano@hotmail.com Este no es mi primer libro, pero sí es mi primera novela editada, aunque tampoco es la primera novela que escribo.

¿Estás escribiendo otro?

Tengo un par de novelas pendientes de edición.

Un poema de Marisa, para despedirnos

MONEDAS A LA FUENTE

Último destello de luz en el poniente…
No entiendo desde cuándo estoy aquí
ni cuándo ni cómo
se fugó la inocencia de mi espejo,
en esta indefinida sucesión de estaciones
entre tus palabras
y mis silencios.

Último destello de luz en el poniente…
Ya llega la noche….
Y aún como entonces, sigo
imperturbable
(casi siempre) sigo
¿por qué no?
tirando monedas a la fuente.

http://marisaflorenzano.blogspot.com.ar

¡Gracias Marisa!

Silvia Mabel Vázquez

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