Cuentos: El juguete

            Todas las tardes se paraba frente a la vidriera y hacía los mismos gestos. Siempre a la misma hora. Yo tomaba mate, ya que no había demasiada gente que entrara a preguntar algo, y tampoco las ventas eran tantas como para estar preparado a recibir clientes.entonces le prestaba una atención especial a sus gestos.

 

            Metía su manito delgada en el bolsillo, sacaba un montoncito de monedas y las contaba. Miraba un rato más, como queriendo fotografiar todo en su cabeza. Guardaba las monedas y seguía caminando.

           

            Tenía siempre la misma ropa, un jean gastadito y una camisa a rayas, un poco grande para él, a lo mejor heredada de algún pariente.Su aspecto era un poco descuidado , pero limpio. Siempre con una sonrisa en los labios, hasta que terminaba de contar las monedas, en ese momento su carita se transformaba en tristeza.

           

            Al mediodía se paraba en el semáforo de la avenida a hacer malabares con unas clavas de colores. Así, iba recaudando  monedas de los conductores de los autos que paraban y de esa forma podía juntar algunos pesitos además de lo que le pagaba doña Lara para cortarle el pastito de su jardín, una vez por semana.

 

            Lucas vivía a unas cuadras del negocio y era el paso obligado de sus tareas diarias.

           

            Tenía varios hermanos y su papá había fallecido en el accidente de la minera hace unos años atrás. La mamá trabajaba en algunas casas, en limpieza y él por la mañana iba al colegio.

 

            Una tarde, al volver de la avenida, se detuvo frente al local, contó las monedas, como hacía todos los días, pero esa vez, entró a preguntar.

 

            -” Buenas, don, digame, ¿esa pelota gris y blanca es la del mundial?”

 

–         “Si,” le dije, la querés?

 

–         “No, está bien, quería saber nomás, gracias. No me alcanza todavía, solo me faltan algunos pesos”

 

            Se dio vuelta y salió, tratando de ocultar unas lagrimitas en su carita blanca.

 

            Esa noche, cerré más temprano, me quedé un rato preparando la vidriera para la Navidad que venía en unas semanas. Corté cartoncitos de colores, rojos y verdes, y les puse los precios más grandes. A la pelota gris y blanca le puse uno brillante que decía: Oferta especial , 50% de descuento.

 

            En Navidad, Lucas jugaba con su pelota en la esquina de la avenida. Ya no estaba haciendo malabares con las clavas de colores, pero tenía una sonrisa especial en su carita blanca.

 SILVIA MABEL VAZQUEZ

2 Respuestas a Cuentos: El juguete

  1. Jorge dijo:

    ¡Qué linda historia la de Lucas! y ¡Que buen gesto el del juguetero!
    Me encantó.

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