Entrevistas: Juan Mauro Di Fini-Escritor-“Dícese de mí que en las noches más blancas de blanca luna suelo rondar tu rancho en busca de tu perfume !”

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“Rebajando el tiempo en niños momentos

y simples cosas, guardan tesoros

y secretos.

Saltan al vacío un par de dudas

se entrelazan sin querer

y en el suelo de la tierra a más no poder

se dilatan las pupilas y se abrazan esculturas

mas del tiempo no se habla

y disfrutan el momento

cantarán en las alturas.”

Nació en Unquillo, Córdoba, el 21 de agosto de 1973. Actualmente vive en Villa Cura Brochero, Córdoba. Sus escritos emocionan, porque son simples, pero llevan un mensaje directo al corazón de quienes lo leen. Palabras sencillas, escritas con el sonido exacto para que la frase tenga una ilación perfecta.

“Vi tus pies paseando por mis muros, mis senderos y pasillos, andando como ángel vagabundo de mis huellas. Y ahora te percibo, cerca del agua y de mi sangre. Y mis brazos se extienden para recibirte.”

Hablamos con él y nos responde algunas preguntas para nuestros lectores

¿Ya has publicado algún libro?

Todavía no publiqué nada porque hace un año que escribo  para el público. Antes no me animaba. Pero el don, considero que lo tengo, desde siempre, solo que reprimido.

Tenés pensado editar algo pronto…

Tengo dos proyectos en este momento. Un libro de relatos y poemas ilustrado y una novela (coproducida con una amiga).

¿Cuándo te diste cuenta que la literatura te gustaba?

Mi surgimiento fue después de un gran momento oscuro y triste de dos años, luego del fallecimiento de mi hermana y mi padre, con un mes de diferencia uno del otro. Separación posterior y un largo período de soledad.

Hay cosas que escribí que hacían llorar a las personas y yo les confesaba que lloraba cuando las escribía. Otras enamoran y hacen enamorar.

Empecé un taller literario y ese fue el disparador para que me dé a conocer. Cuando tomé confianza comencé a publicar en Facebook (cuando tenía pocos amigos jaja). Después empezaron a sumarse, diciéndome que les gustaba lo que escribía.

Juan nos cuenta que su padre escribía también y le dejaba cartas a su madre. Como ésta:

El 22 de agosto de 1973, mi padre le escribió a a mi madre, un día después de yo nacer, estas palabras y las comparto con mucho cariño.

“Así es que cada día que pasa agregas una flor a tu guirnalda y cruzando prados de esmeralda, llegas a las puertas del Edén.”

Puede que haya heredado su pasión por escribir…

¿Cuáles son tus preferencias, cuentos cortos, poemas…?

Me gusta escribir relatos cortos, poemas, cuentos, del género que sea, solo imagino y me adapto. Mi punto principal es ir directo a los sentimientos con mucha descripción e intensidad.

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Mi personaje, “el evaporao”. Yo era una especie de hombre lobo

Con el grupo del taller literario escribimos” El evaporao de Traslasierra”. Yo hice el personaje de “Nicasio, el evaporao” y la escritora Hilda Zícari, el de Rosaura, su amante, una maestra que llegó de Bs. As. Lo dimos dos veces, en la Feria del libro de Córdoba y en la biblioteca. Este año, vamos a escribir la segunda parte.

¿Qué otra actividad realizás además de la escritura?

Soy editor de imágenes (siguiendo en el arte) y me dedico a producción audiovisual.

¿Y autores preferidos? ¿Otras ramas del arte?

Galeano. Un poco de Cortázar, Borges, Isabel Allende.

En el taller literario, que se llama “ Brotapalabra”, cada uno tiene su forma y si tuviera que elegir me gusta mucho como escribe Oscar Landoni.

La música es lo mejor que me puede pasar, por lo tanto escucho muy variada y depende mi estado de ánimo. Me gusta el folcklore y también la música en inglés: rock, la electrónica, el jazz, etc.

¿Qué tipo de literatura leés?

Siempre me gustaron las historietas, esas de antes que te hacían viajar a otros mundos. Entre mis libros preferidos, El Principito. No me canso de leerlo.

 “El retrato en la pared, torcido, y un rincón oscuro estremecieron mi piel. Continué y me enfrenté a ello. Mis puños se cerraron y apreté las manos hasta sentir dolor. Escaleras arriba una tenue luz inquieta parecía esconderse de mis pasos. La seguí. Me corrían escalofríos por el cuero cabelludo y mis pupilas, seguro, negras como el carbón. Detrás mío se golpearon las puertas atrapándome en sus fauces, me comía esa casa o me devoraba el terror.

Olor a humedad. Rechinaba el suelo. No podía ocultarme, me delataba yo mismo. Llegué a una habitación en la primer planta y se iluminaban las tablas por debajo de la puerta. Abrí. Entré. No siento mi cuerpo y no se hasta cuando podré relatar esto.

Si alguien lo lee no vengan a buscarme. Si no escapo por mis propios medios, nadie será mi salvación. Espero encontrarme en mi soledad y poder salir.” Juan M. Di Fini

¡Gracias Juan!

Silvia M. Vázquez

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